Cultura Marcial

Renshinkan Dojo - Kendo Iaido

Los Druidas

Ratio:  / 3
Antiguos creadores de
una religión no revelada.




PLEGARIA UNIVERSAL DE LOS DRUIDAS


CONCEDE, DIOS – DIOSA TU PROTECCION

Y CON LA PROTECCION, FORTALEZA

Y CON LA FORTALEZA, ENTENDIMIENTO

Y CON EL ENTENDIMIENTO, CONOCIMIENTO

Y CON EL CONOCIMIENTO DE LA JUSTICIA, EL AMOR

A ELLA Y CON EL AMOR A ELLA, EL AMOR A TODO

LO QUE EXISTE.

Y CON EL AMOR A TODO LO QUE EXISTE,

EL AMOR DEL DIOS Y LA DIOSA Y DE TODO LO BUENO.



BREVE INTRODUCCIÓN

Estos apuntes corresponden a una recopilación de diversos autores sobre el tema de los Druidas.

Estos escritores las más de las veces son contradictorios. Por una parte debido a sus fuentes, otras a las interpretaciones que ellos toman de terceros y por fin a todo el entorno esoterico que se le quiere dar al asunto en este tiempo “ NEW AGE” como han dado en llamarlo algunos.

Lo cierto es que aunque no todos hablen con certeza científica, los hay que hablan con certeza arqueológica.

Esta rama tampoco ayuda mucho porque los monumentos megalíticos (grandes piedras) atribuidos a los Druidas, podían no haber sido construidos por ellos. Nadie que tenga cierta ciencia puede atribuir algún grado de civilización 7000 años antes de Nuestro Señor Jesucristo. Menos aún a los pueblos Celtas que en mayor o menor medida fueron asentándose en Europa quiza en la época Neolítica.

No obstante trabajaremos y aplicaremos las opiniones sobre estos estudiosos también.
Recorreremos algún que otro autor del siglo pasado que son los primeros que se animaron a escribir algo sobre los Celtas, los monumentos megalíticos y su conección con los Druidas.

Aunque imparcial la fuente más fidedigna que poseemos son las descripciones de Julio César en su famoso libro “La Guerra de las Galias”.

En este libro Cayo Julio César, el conquistador de las Galias, hace un detalle pormenorizado sobre los Druidas y sus prácticas. Algunos griegos y romanos de los primeros siglos también nombran a estos sacerdotes Celtas, sobre todo por la crueldad de los sacrificios humanos que realizaban.

Para concluir podemos decir que hay aún muchos puntos oscuros sobre los Druidas, las piedras, los Mitos Celtas y sus derivados, sobre todo en el Norte de Inglaterra e Irlanda.

No nos olvidamos de Gales con su famoso Mito Arturico, leyenda Celta que se cristianiza a partir de la conversión de estos pueblos.

Por fin y como aseveración, quiza muy adelantada, podemos decir que pese a los intentos de restauración del Druidismo, este murió en el siglo IV de nuestra era cuando San Patricio hizo sonar su báculo Episcopal en el suelo de la Verde Erin y se precipitaron al mar las serpientes del paganismo.

En realidad era una feróz religión secreta trasmitida de boca en boca que no podía haber subsistido sin la escritura.

Era una creencia que agonizaba porque ya los romanos se habían encargado de perseguirla por lo cruento de su culto.

No obstante aún hoy y lo iremos viendo através de estas páginas, los Triskell, las Triadas de los Antiguos Dioses prepararon el terreno de la conversión de estos pueblos indoeuropeos cuyo origen aun hoy es incierta y tal vez la marea de los tiempos la halla sepultado para siempre.

ORIGEN DE LOS DRUIDAS

En primer lugar: ¿De dónde provienen los druidas discípulos de los magos? ¿Venían de Persia? Algunos lo han pretendido. Iniciados a sus misterios por la vieja Isis. ¿Llegaron de Egipto? Otros lo han afirmado. Por fin, ¿no fueron arrastrados hacia nuevas regiones por una oleada humana proveniente de la India, como consecuencia de unas fuertes tensiones internas? Esta es la opinión de la mayoría.

Ante la perplejidad de tener que elegir una de estas tres hipótesis, por qué no intentar compaginar las tres? La ruta de India a Germania y a Galia es larga, aunque debemos admitir que hubieron etapas entre el lugar de salida y el de llegada.

Los druidas, así como los celtas, se fueron de la India por un trayecto indirecto y finalmente abordaron Europa tras diversas estancias y trasbordos en Egipto o en Persia.

Admitido el hecho, reconozcámoslo en voz alta, los primeros llegados celtas sólo llevaron consigo, desde los bordes del Indo o del Ganges, unos sueños de
naturalismo peligroso, propagados fuera del templo por una cantidad de falsos doctores, en cambio, en ese templo mismo, o sea en las confidencias supremas de la iniciación, donde los druidas conocieron la verdad, la verdad verdadera respecto a la divinidad.

Su doctrina se apoyaba en esta triple: un dios único, la inmortalidad del alma, la recompensa o el castigo en la otra vida.

¿Qué nombre daban los druidas al Ser supremo? Lo nombraban Esus o sea el señor, o le designaban por el simple apelativo de Teut, que los pueblos germánicos llegaron a ser teutones, los hijos, los adeptos de Teut; hoy en día en la lengua alemana se les da el nombre de Teutsch o Teutschen.

Tres únicas máximas de gran laconismo componían la catequesis de los druidas: sirve a dios, abstente del mal, se valiente.

A la vez guerreros y pontífices los druidas, en el ejercicio de su sacerdocio militar, desplegaban toda la fuerza, todo el rigor y toda la autoridad que implica este acoplamiento de palabras.

Con todos los poderes en mano, hablaban en nombre de dios, gobernadores de los ejércitos, guardianes del tesoro público, y ejerciendo las funciones de jueces incluso las de médicos. Castigaban tanto la herejía como la insubordinación y ponían fin a los pleitos así como a las enfermedades, aunque era más a menudo por la muerte del enfermo que por la del acusado.

Los druidas adoptaron al roble donde el dios venía para manifestarse a los sacerdotes. Hoy en día se reconoce, se honra al roble sagrado. Poco tiempo después esta costumbre iba a invadir toda la Céltica.

En torno a este roble los druidas establecieron unos recintos sagrados donde sus familias se asentaron pues estaban casados; pero sólo podían tener una mujer a diferencia de los demás jefes, que solían practicar la poligamia.

Aunque se prefería al roble entre los demás árboles, éste no fue adoptado en forma exclusiva en todas partes. En Galia o en Italia preferían el haya o el olmo. Sobre todo en Galia se prefería el olmo, incluso en la Francia cristiana se siguió plantando un olmo delante de cada futura iglesia que se edificaba para asegurarse la presencia de Dios; y hasta el final de la Edad Media era debajo de un olmo que se rendía justicia.

Para los pueblos celtas druida significaba tanto “el que conoce” como “el que halla el roble”. Esto último tiene su explicación en que tanto druidas como druidesas hicieron de los bosques el centro sagrado, protegiéndolos con severos tabúes que proscribían causar cualquier daño a los árboles.

La función primordial de los druidas era la de “ordenar la sociedad”, tarea que desempeñaban a través de su enseñanza. Este ordenamiento sólo tendría sentido si al mismo tiempo forjaban un hombre nuevo.

Contrariamente a la opinión más común, los druidas no ejercían una función religiosa específica, aunque eran los encargados de mantener viva la antiquísima tradición sagrada. Esta tradición influenciada por la noción dualista, como tantas religiones, basaba simultáneamente su concepción del mundo y de la vida, de lo profano y sagrado, en el paso de los ritmos temporales a los espaciales. De ahí que desecharan la palabra escrita, puesto que la palabra hablada se inscribía no en la materia sino en el tiempo.

Tanto Julio César como otros narradores romanos adjudicaron a los druidas el manejo de las artes adivinatorias. En realidad eran expertos en botánica y en ornitología. Conocían las plantas saludables y las venenosas y eran maestros en el arte de curar. Observaban el vuelo de los pájaros y en razón de sus evoluciones extraían augurios. Según el testimonio de los romanos, magia, adivinación y profecía eran las artes que los druidas practicaban asiduamente.

Al contrario de la organización social romana basada en la servidumbre, la organización social propiciada por el druismo se basa en la libertad del hombre. En las Galias e Irlanda, la mujer era un elemento de la sociedad con los mismos derechos de los hombres.

La ciudad gala de Bribacte prueba que los druidas eran hombres civilizados poseedores de una cultura superior. Recientes excavaciones arqueológicas han dejado al descubierto una urbe perfectamente trazada, cuyo higiénico y racional diseño muestra unas calles anchas y rectas y casas de cuatro pisos que disponían de agua corriente y redes de evacuación de líquidos residuales.

Hemos dicho que los druidas establecieron el tabú de la escritura, y esto fue para evitar que su conocimiento fuera fácilmente destruible, como realmente aconteció con la evangelización cristiana de Irlanda. Pero césares, obispos y reyes, ignorantes de que en las piedras se depositaba el saber de los druidas, desdeñaron destruir los dólmenes y menhires. En esas grandes piedras, de las que hoy poco podemos interpretar, tal vez resida la esencia iniciática del druidismo.

LLEGAN LOS DIOSES

Desde la brumas de las islas desconocidas se ven las quillas de los barcos atracar en la frontera de Irlanda. Son los Tuatha de Danann (el clan de la diosa Dana), dioses antiguos que gobernarán la isla que denominarán Ulster los próximos miles o cientos de años.

La fecha es incierta. Los romanos aún no habían conquistado las islas británicas. Los Tuatha hacen sus primeros sacrificios en la verde colina de Tara.

Aquellos encargados de dichos sacrificios son unos venerables hombres vestidos de túnicas blancas y largas barbas que se denominan druidas. Son los maestros y guías espirituales de su pueblo.

Al ser más respetados que los reyes las batallas y duelos se interrumpían a su paso. No existían fronteras ni poblados que ellos no pudieran atravesar.

Al paso de estos sacerdotes cuyos terribles dioses protegían todos se inclinaban. Como la verde Erin (Irlanda) no fue conquistada por los romanos el druidismo se mantuvo hasta el 500 d.c. Es en este siglo que el gran San Patricio desembarca en Irlanda y comienza la conversión de los naturales al cristianismo.

Pero volvamos a los Danann. Estos semidioses, que algunos hacen provenir del cielo y no en barcos, son los que dan la estructura social a Irlanda.

Son los seguidores de la diosa los que dan su civilización a Escocia, la isla de Mann, uno de los pocos lugares donde el idioma gaélico aún se mantiene intacto aún con el paso de los siglos.

Los miembros del pueblo de la diosa Dann no fueron los primeros habitantes divinos de Irlanda. Tuvieron que luchar con la “Raza de Partholon”. Su jefe llegó, como llegan todos los dioses y todos los hombres según las ideas célticas, del otro mundo y se instalaron en Irlanda con un séquito de 24 varones y 24 hembras el día 1° de mayo, llamado “Beltaine”, sagrado para Bilé, el dios de la muerte.

Después vinieron los Nemed, los Fir Bolg y los Fomors. Estos dos últimos pelearon con los Tuatha de Danann, dioses de los gaeles.

Los relatos más antiguos hablan que llegaron del cielo donde en míticas ciudades (Findias, Gorias, Murias y Falias) aprendieron poesía y magia (dos cosas no muy diferentes para las mentalidades más primitivas).

De estas ciudades llevaron a Irlanda sus cuatro tesoros principales: desde Findias llegó la espada de Nuada, de cuyas estocadas nadie escapaba o se recuperaba. De Gorias, la terrible lanza de Lugh; de Murias, el caldero de Dagda; y de Falias, la piedra de Fal, más conocida como la “Piedra del destino” que más tarde cayó en manos de los primeros reyes de Irlanda.

Según la leyenda, esta piedra poseía la propiedad mágica de de lanzar un grito humano cuando la tocaba el legítimo rey de Frin. Algunos han reconocido en esta piedra maravillosa el mismo bloque tosco que Eduardo I trajo de Scone en 1300 y que colocó en la abadía de Westminster y que hoy día forma parte del trono de la coronación.

Pero como otras naciones, arias o no arias, los celtas tenían aparte de la mitología una religión. No basta con relatar hazañas de unos dioses neblinosos, hay que hacerlos visibles mediante esculturas, albergarlos en grutas, bosques o templos. Es preciso servirlos con rituales y propiciarlos con sacrificios si se desea obtener sus favores. Cada culto debía tener sus sacerdotes viviendo junto al altar.

A los sacerdotes de los celtas los conocemos por el nombre de “druidas”, palabra derivada de una raíz DR que significa árbol, especialmente el roble, en varios lenguajes arios.

Generalmente se piensa, aunque no opinen igual todos los expertos, que esto demuestra que prestaban una veneración particular al rey de los árboles. Es cierto que el muérdago, ese raro parásito del roble, sobresalía entre sus “hierbas de poder” jugando una parte importante en su ritual.

Por Julio César sabemos que los druidas galos creían que su religión originariamente de Britania y que enviaban a sus “estudiantes de teología” a través del Canal para aprender sus doctrinas en su fuente más pura.

Para buscar un culto antiguo hay que tomar a menudo un curso retrógado en la cultura, y fue sin duda en Britania que Plinio el Viejo dice “que podía haber enseñado magia a Persia”, donde los ritos primitivos y salvajes de los druidas de la Galia se conservaron en una forma todavía más salvaje y primitiva.
Es una curiosa corroboración de este presunto origen británico del druismo que los antiguos irlandeses también creían que su druidismo procedía de su isla hermana. Sus héroes y sus videntes son descritos como obteniendo sus más altos conocimientos viajando a Alba.Sea como sea, podemos asegurar que este druidismo fue la religión aceptada y reconocida por la raza celta.

Algunos expertos buscan más atrás sus orígenes apoyándose en unas oscuras supersticiones y ritos salvajes para mantener la estampa de unas mentes más inferiores que las de los poéticos y viriles celtas. Poco sabemos de la famosa enseñanza de los druidas, debido a su costumbre de no dejar que sus doctrinas se pusieran por escrito. Los romanos, al parecer, mantuvieron su sabiduría prudentemente disimulada por temor, aunque es posible que los druidas copiasen los conocimientos que tenían sobre la ciencia y la filosofía de la cultura clásica.

De todos modos es casi seguro que su creencia en la trasmigración de las almas no la tomaron de los griegos toda vez que aparece ya en los antiguos mitos gaélicos. No sólo el “cambio de forma” común a las historias mágicas de todas las naciones, sino también la reencarnación era un poder de los seres privilegiados.

El héroe Cuchulainn se vio impulsado por los hombres del Ulster a casarse porque sabían “que renacería en sí mismo” y no deseaban perder a un guerrero tan grande de su tribu. Otra leyenda habla del famoso Finn Mac Coul, según la cual volvió a nacer al cabo de 200 años como un rey del Ulster llamado Morgan.

Tales ideas, no obstante, pertenecían al aspecto metafísico del druidismo. Más importantes para la primitiva mentalidad práctica eran los rituales y los sacrificios mediante los cuales se convencía o impulsaba a los dioses a que concedieran mejores cosechas a la tierra y alargaran los días de los seres humanos. Entre los druidas, este afán de complacer a las divinidades adoptaba la forma de sacrificio humano.

Tenemos pruebas de costumbres igualmente terribles en la pagana Irlanda, según lo trascriben los monjes cristianos en sus escritos medievales. Estos sacrificios se daban en Magslecht (llanura de la adoración) en el condado actual de de Cavan en Irlanda. Su dios se llamaba Cromm Cruaich y su altar fue destruido con una maza afilada por San Patricio.

De acuerdo a los manuscritos citados, era sacrificado un tercio de los niños seguramente cada año para conseguir de las fuerzas de la naturaleza el grano y la hierba que las tribus y sus ganados necesitaban para subsistir. ¿Cuál era pues, esa deidad sedienta de sangre? Su nombre Cromm Cruaich, significa el “inclinado sobre el túmulo” y evidentemente le fue aplicado solamente después de su caída como dios. Se refiere la tradición según la cual a la proximidad del gran conquistador San Patricio, el “demonio” huyó de su imagen dorada que acto seguido se hundió en la tierra, como homenaje al poder que lo había superado.

Podría ser que la adoración en el estado celta fuese de carácter solar (y sobre todo lunar). Sus festejos principales estaban relacionados con puntos del progreso del sol, considerándose los equinoccios más importantes que los solsticios. Era en el equinoccio primaveral que los celtas llamaban “Beltaine”, con 19 años de intervalo, según sabemos por Diodoro de Sicilia escritor contemporáneo de Julio César, el mismo Apolo se aparecía a sus fieles y era visto tocando el arpa y danzando por el cielo hasta el jardín de las pléyades. Otro festejo importante era el de “Samahin”, el equinoccio de otoño. Igual que Beltaine señalaba el comienzo del verano, Samahin recordaba su final.

El solsticio de verano también era una gran festividad celta. Se celebraba a principios de agosto en honor al dios llamado Lugus por los galos, Lugh por los gaeles y Lleu por los britanos, el Apolo pancéltico y, probablemente, cuando decayó el culto al dios de la guerra la figura principal del panteón común.

Indudablemente era en Stonehenge donde se veía al Apolo británico tocando el arpa y danzando. Esta maravillosa estructura corresponde a la descripción que hizo Diodoro de “un magnífico templo de Apolo” que localizó en “el centro de Britania”. “Es un recinto circular, añade, adornado con ofrendas votivas y tabletas con inscripciones griegas, que los viajeros cuelgan de los muros. A los que rigen el templo y la ciudad se los llama boreadae (bardo), y se suceden en el gobierno según el orden de sus tribus. Los ciudadanos escuchan música, sones de arpa y cánticos en honor al sol”.

Stonehenge, por tanto, era un sagrado centro religioso que equitativamente reverenciaba y pertenecía a todas las tribus británicas, como una Roma o una Jerusalem pagana.

TIPOS DE DRUIDAS

Había cinco tipos de druidas:

Vacios: Se relacionaban directamente con los dioses.

Saronidos: Instruían a los jóvenes y enseñaban ciencias.

Bardos: Poetas y músicos que alentaban a los guerreros.

Adivinos: Predecían el futuro.

Causídicos: Arbitros y jueces en los conflictos.


Si bien no había ninguna ley que prohibiera a las mujeres iniciarse en estos conocimientos, se cree que las druidesas sólo aparecían en tiempos de guerra. Ellas eran curanderas y protectoras de los hombres en batalla.

Otros autores dividen en rangos a los druidas o hasta llegar a ser druida ya que la instrucción no duraba menos de 20 años y no todos llegaban a ser druidas, con lo cual podían quedarse en otras categorías que no por eso eran menores.

Rangos de aprendizaje:

Obydd (Vate): Rango inicial, algunas veces honorario. Estos estudiantes usaban túnicas verdes (el color de lo nuevo) y se instruían en lo básico del druidismo, así como también leyes, música, principios de magia, poesía, astronomía, herbolaria y botánica.

Beirdd (bardo): Vestían túnicas azules (el color de la verdad). Llegaban a ese rango luego de una prueba verdaderamente ardua, que por lo general consistía en una competencia mágica con algún otro estudiante. Estudiaban magia de mayor rango, música, bellas artes, filosofía, oratoria y en esta etapa aprendían versos, y por lo general también latín y griego.

Su misión era la de ir proclamando sus versos y la cultura céltica a lo largo de toda la Celtia. Podían tardar hasta 20 años en sus estudios, dependiendo de la inteligencia de cada uno.

El Derwyddon (deroouthon o druida): Usaba una túnica blanca (el color del espíritu, la sabiduría y el conocimiento).

Ellos eran sacerdotes, jueces, consejeros reales y populares, místicos, magos y profetas. Considerados como los más respetables de los tres rangos, se dirigían al pueblo una vez a la semana en el día del sol (origen del Sunday) y se paraban frente al sol, enfrente de dios y de la verdad.

Cuatro veces al año se juntaban con el pueblo para calmar las disputas entre las tribus y los individuos. Los druidas, a diferencia de los otros rangos conservaban un celibato sagrado por algunos motivos que la misma Iglesia Católica aceptó y asimiló. Los druidas tenían un jefe supremo dentro de su Hermandad, el cual era llamado Archidruida. Una vez cada tres años todos los archidruidas del mundo céltico (incluyendo los que vivían en lugares más apartados) se juntaban en el “ New Forest” de Cornwall, para discutir los implementos de la religión. Los archidruidas usaban una gargantilla de oro denominada Awmairgynn (aoomairrun) que según dicen las costumbres populares les ahorcaba en caso de hacer un mal juicio en contra de alguna persona que cometiera un crimen. Para llegar a ser druida ellos tenían que hacer la búsqueda de tres maestrías: la búsqueda y enfrentamiento del temor personal, la búsqueda del pasado propio y de sus vidas anteriores, y la del futuro personal. Después de esto se hacía un rito mágico lleno de “ILUMINACION”: los bardos, preparados con libaciones de mead y muérdago eran desvestidos. El archidruida hacía unos cánticos para llamar a la iluminación personal, posteriormente con sus hoces de oro desmembraban al bardo y su cabeza era colocada en un altar para que pudiera ver el rito. Se le abría el abdomen y se le introducían siete bellotas y una piedra azul de azulita, con la cual se le daba fuerza y sabiduría. Después el bardo regresaba del otro mundo para vestir la túnica blanca y portar la hoz de oro.

Un druida debe, ver todo, aprender todo y sufrir todo. Otros de los principales preceptos druídicos es el guardar un secreto. El druida que no lo hace, bien podría ser quitado de la orden.

En genral los preceptos y axiomas druídicos se encuentran en las tríadas. Por ejemplo, tres son las condiciones por las cuales un druida puede ser depuesto: por llevar a cabo un asesinato o guerra, por mentir o por develar un secreto.

Tres cosas que un bardo no debe de revelar: una verdad injuriosa, la ignominia de un amigo, los secretos druídicos.





Zen

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Cuando la mente china entró en contacto con el pensamiento hindú, en la forma del Budismo, alrededor del siglo 1º DC, dos desarrollos paralelos sucedieron. Por un lado, la traducción de los sutras budistas estimularon a los pensadores chinos y los llevó a interpretar las enseñanzas del Buddha hindú a la luz de sus propias filosofías. De esta manera surgió un muy fructífero intercambio de ideas, que culminaron, en la escuela Hua-yen (sanscrito: Avatamsaka) de budismo en China y la escuela Kegon de Japón.

Por otro lado, el lado pragmático de la mentalidad china respondió al impacto del budismo hindú, concentrándose en los aspectos prácticos y desarrollándolos en una forma especial de disciplina espiritual que recibió el nombre de Ch'an, una palabra normalmente traducida como "meditación". Esta filosofía Ch'an fue eventualmente adoptada por Japón, alrededor del año 1200, y ha sido cultivado ahí bajo el nombre de Zen, una tradición que se mantiene viva hasta la actualidad.

Zen es una mezcla única de filosofías e idiosincrasias de tres culturas diferentes. Es una forma de vida típicamente japonesa, y aún así refleja el misticismo de la India, el amor de la naturalidad y espontaneidad del Taoísmo y el pragmatismo profundo de la mente Confucionista.

A pesar de su carácter tan especial, Zen es puramente budista en su esencia pues su objetivo no es ni más ni menos que el de Buddha: el lograr la iluminación, una experiencia conocida en Zen como satori. La experiencia de la iluminación es la esencia de todas las escuelas de filosofía orientales, pero Zen es única en que se concentra exclusivamente en esta experiencia y no está interesada en ninguna interpretación más allá de esta. En las palabras de Suzuki, "Zen es la disciplina en iluminación". Desde el punto de vista del Zen, el despertar de Buddha y el enseñar de Buddha, que todos tenemos el potencial de lograr la iluminación son la esencia del Budismo. El resto de la doctrina, incluido en los voluminosos sutras, es visto solamente como suplementario.

La experiencia del Zen es, por lo tanto, la experiencia de la iluminación, de satori, y ya que esta experiencia, finalmente, trasciende toda categoría de pensamiento, Zen no se interesa en ninguna abstracción ni conceptualismo. No tiene ninguna doctrina o filosofía especial, ningún credo ni dogma formal y enfatiza su libertad de todo pensamiento fijo, esto la hace verdaderamente espiritual.

Más que cualquiera otra escuela de misticismo oriental, Zen está convencido de que las palabras nunca expresarán la verdad última. Debe haber heredado su convicción del Taoísmo, que mostraba la misma actitud sin compromisos. "Si alguien pregunta sobre el Tao y otro le responde", dijo Chuang Tzu, "ninguno de ellos lo conoce".

Pero la experiencia Zen puede ser pasada de Maestro a discípulo, y ha sido, de hecho, transmitido por muchos siglos por métodos especiales propios de Zen. En un resumen clásico de cuatro líneas, Zen es descrito como:

Una transmisión especial externa a las escrituras.

No sostenida por palabras ni letras,

Apuntando directamente a la mente humana,

Mirando directamente a la naturaleza propia y alcanzando el estado de Buddha.

Esta técnica de "apuntar directamente" constituye el sabor especial de Zen. Es típico de la mente japonesa, que es más intuitiva que intelectual y que le gusta entregar los hechos como hechos, sin comentario alguno. Los maestros Zen no son adeptos a la palabrería y aborrecen todo tipo de “teorización” y especulación. De esta manera desarrollaron métodos que apuntan directamente a la verdad, con acciones y palabras repentinas y espontáneas, que exponen paradojas del pensamiento conceptual y, como los koans, están orientados a parar el proceso mental del pensamiento, preparando así al estudiante a la experiencia mística. Esta técnica se ve muy bien ilustrada en los siguientes ejemplos de cortas conversaciones entre maestro y discípulo. En estas conversaciones, que forman la mayor parte de la literatura Zen, los maestros hablan lo menos posible y usan sus palabras para cambiar la atención del discípulo desde los pensamientos abstractos a la realidad concreta.

Un monje, pidiendo instrucción, le dijo a Bodhidharma:

"No tengo nada de paz mental. Por favor, apacigüe mi mente."
"Trae tu mente aquí al frente mío", replicó Bodhidharma, "y yo te la apaciguaré!"
"Pero cuando busco mi propia mente," dijo el monje, "no la puedo encontrar."
"Eso!", replicó energéticamente Bodhidharma, "he apaciguado tu mente!"

Un monje le dijo a Joshu: "Acabo de entrar a este monasterio. Por favor enséñame."
Joshu preguntó: "Has comido tu potaje de arroz?"
El monje responde: "Ya he comido."
Joshu dice: "Entonces sería mejor que lavaras tu plato."

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El Taoismo

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Cuando el Budismo llegó a la China, aprox. el siglo 1º d.C., se encontró con una cultura que tenía más de dos mil años de antigüedad. En esta antigua cultura, el pensamiento filosófico había llegado a su culminación en el periodo Chou (500-221a.C.), los años dorados de la filosofía china, y desde ese momento siempre se le tuvo en alta estima.

Desde el comienzo, esta filosofía tenía dos aspectos complementarios. Los chinos siendo gente práctica con una conciencia social altamente desarrollada, todas sus filosofías se relacionaban de una manera u otra con la vida en sociedad, con las relaciones humanas, los valores morales y el gobierno. Este es sólo uno de los aspectos del pensamiento chino. Complementario a éste, está el lado místico del carácter chino, que exigía que el objetivo más importante de la filosofía fuese trascender el mundo de la sociedad y la vida cotidiana y llegar así a un plano superior de conciencia. Este es el plano del sabio, el ideal chino del hombre iluminado que ha logrado una unión mística con el universo.

Los sabios chinos no se mantienen exclusivamente en este alto plano espiritual sino que igualmente se conciernen de los hechos terrenales. Une en él, dos lados complementarios de la naturaleza humana --la sabiduría intuitiva y el conocimiento práctico, la contemplación y la acción social-- que los chinos han asociado con las imágenes del sabio y el rey. Seres humanos plenamente realizados, en las palabras de Chuang Tzu,”por su tranquilidad se hacen sabios y por sus movimientos reyes”.

Durante el siglo 6deg. a.C., los dos lados de la filosofía china se desarrollaron en dos escuelas distintivas, el Confucionismo y el Taoísmo. El Confucionismo fue la filosofía de la organización social, del sentido común y del conocimiento práctico. Le entregó a la sociedad china un sistema de educación y con estrictas convenciones de etiqueta social. Uno de los propósitos principales fue formar una base ética para el sistema de familia tradicional china con su estructura compleja y sus rituales de veneración de antepasados. Taoísmo, por el otro lado, se concernía primariamente con la observación de la naturaleza y el descubrimiento de su Camino, o Tao. La felicidad humana, de acuerdo a los taoístas, se logra cuando los humanos siguen el orden natural, actuando espontáneamente y confiando en sus conocimientos intuitivos.

Las dos tendencias de pensamiento representan polos opuestos en la filosofía china, pero en China siempre fueron vistos como polos de una y la misma naturaleza humana y por lo tanto complementarios. El Confucionismo se enfatizaba, generalmente, en la educación de niños que tenían que aprender las reglas y convenciones necesarias para vivir en sociedad, mientras que el Taoísmo usualmente era seguido por gente de mayor edad para así recobrar y desarrollar la espontaneidad original que habían sido destruidas por las convenciones sociales.

En los siglos once y doce, la Escuela Neo-Confuciana intentó una síntesis del Confucionismo, Budismo y Taoísmo, que culminó en la filosofía de Chu Hsi, uno de los más importantes sabios chinos.

El Confucionismo deriva su nombre de Kung Fu Tzu, o Confucio, un profesor de gran influencia con un gran número de estudiantes que vio como principal función transmitir las herencias culturales antiguas a sus discípulos. Al hacer esto pasó más allá de una simple transmisión de conocimientos pues interpretó las ideas tradicionales de acuerdo a sus propios conceptos morales. Sus enseñanzas fueron basadas en los llamados Seis Clásicos, libros antiguos sobre pensamientos filosóficos, rituales, poesía, música e historia, que representaba la herencia espiritual y cultural de los sabios santos del pasado de China. La tradición china ha asociado a Confucio con todos esos trabajos como autor, comentador o editor; pero de acuerdo a estudiosos modernos no fue ni autor, comentador ni siquiera editor de estos clásicos. Sus propias ideas se hicieron conocidas a través del Lun Yu, o Analecticas Confucianas, una colección de aforismos que fueron compilados por algunos de sus discípulos.

El creador del Taoísmo fue Lao Tzu, cuyo nombre literalmente significa "El Viejo Maestro" y que fue, de acuerdo a la tradición, un contemporáneo de más edad de Confucio. Sería el autor de un corto libro de aforismos considerada la principal escritura taoísta. En China se le llama simplemente Lao-tzu, Y en el occidente se le conoce como el Tao Te Ching. Notorio es el estilo paradójico y el poderoso y poético lenguaje de este libro que según Joseph Needham es 'sin excepción el más profundo y bello trabajo en la lengua china'. Otro libro es el Chuang-tzu, de mayor tamaño, al parecer escrito por varios autores distintos.

Los chinos, como los hindúes, creían que hay una realidad última que subyace y unifica las múltiples cosas y eventos que observamos:

Hay tres términos--"completo", "abarcándolo-todo", "todo". Estos nombres son diferentes, pero la realidad buscada en ellos es lo mismo: refiriéndose al Objeto Único.

Llamaron esta realidad el Tao, que originalmente significó 'la Vía'. Es la vía, o proceso, del universo, el orden de la naturaleza. En tiempos posteriores, los Confucianos le dieron una interpretación distinta. Hablaron del Tao del hombre, o el Tao de la sociedad humana, y lo entendieron como la forma correcta de vida en un sentido moral.

En su sentido cósmico general, el Tao es la cúspide, la realidad última, indefinible y como tal es el equivalente del Brahman hindú y el Dharmakaya budista. Difiere de los conceptos hindúes por su calidad intrínsecamente dinámica, que en el punto de vista chino, es la esencia del universo. El Tao es el proceso cósmico en el que todas las cosas están involucradas; el mundo es visto como un flujo continuo además de cambio.

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El Hinduismo

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"Para entender cualquiera de las filosofías que serán descritas, es importante darse cuenta que son religiosas en esencia. El principal objetivo de ellas es la directa experiencia mística de la realidad y ya que esta experiencia es religiosa por naturaleza, son inseparables de la religión. Más que para cualquiera de las otras tradiciones orientales, esto es verdad para el Hinduismo, donde la conexión entre filosofía y religión es particularmente fuerte.

El Hinduismo no puede ser llamado una filosofía, ni tampoco es una religión bien definida. Es, mejor dicho, un organismo socio-religioso grande y complejo, que consiste de innumerables sectas, cultos y sistemas filosóficos e incluye variados rituales, ceremonias y disciplinas espirituales, como también la veneración de numerosos dioses y diosas.

El origen espiritual del Hinduismo se encuentra en las Vedas, colección de escrituras antiguas escritas por sabios anónimos, los llamados profetas Védicos. Hay cuatro Vedas, la más antigua de ellas es el Rig Veda. Escrito en Sanscrito antiguo, el idioma sagrado de India, las Vedas se han mantenido como la más alta autoridad religiosa para muchas de las secciones del Hinduismo.

Cada una de las Vedas consiste de varias partes que fueron compuestas en diferentes períodos, probablemente entre 1500 y 500 años a.C. La parte más reciente es la llamada Upanishad que contiene la esencia del mensaje espiritual del Hinduismo. Ha guiado e inspirado a los sabios hindúes por los últimos 25 siglos de acuerdo al consejo dado en sus versos:

Tomando como un arco el gran arma del Upanishad,

Debes de colocar sobre él una flecha afilada por la meditación.

Estirarlo con un pensamiento dirigido a la esencia de Aquello

Y penetrar, amigo mío, aquel Imperecedero como el blanco.

La base de todo el Hinduismo, es la idea de que la plétora de cosas y eventos que nos rodean no son sino diferentes manifestaciones de la misma realidad última. Esta realidad, llamada Brahman, es el concepto cohesionador que le da su carácter de unidad al Hinduismo, a pesar de la veneración de variados dioses.

Brahman, la realidad cúspide, final, se entiende como el “alma” o esencia interior de todas las cosas. Es infinita y más allá de cualquier concepto; no puede ser comprendida por el intelecto ni puede ser adecuadamente descrita con palabras: "Brahman, sin comienzo, supremo: más allá de lo que es y más allá de lo que no es"-"Incomprensible es aquella Alma Suprema, ilimitada, no nacida, no puede racionalizarse, impensable". Aun así la gente quiere hablar sobre esta realidad y los sabios hindúes con su característico gusto al mito se han imaginado Brahman como divino y hablan sobre Aquello en un lenguaje mitológico. A los diversos aspectos de lo Divino se les ha dado distintos nombres de variados Dioses venerados por los hindúes, pero las escrituras dejan muy en claro que no son más que reflejos de una única realidad última:

Esto que la gente dice, 'Venera a este Dios!, Venera a aquel Dios!' -uno tras el otro-esto es realmente la creación de él [de Brahman]! Y él mismo es todos los Dioses.

La manifestación de Brahman en el alma humana se llama Atman, la idea que Atman y Brahman, el individuo y la realidad última, son uno, es la esencia del Upanishad.

Aquel que es la más fina esencia, todo este mundo lo tiene como su alma. Esta es la realidad. Este es Atman. Aquel eres tú.

Tema recurrente en la mitología hindú es la creación del mundo a través del auto-sacrificio de Dios—“sacrificio” en el sentido original de “hacer sagrado”-- y así Dios se transforma en el mundo que, al final, nuevamente se transforma en Dios. Esta actividad creadora de lo Divino se llama lila, el juego de Dios, y el mundo se considera una etapa de la obra teatral divina. El mito de lila, como la mayoría de la mitología hindú, tiene un fuerte sabor mágico. Brahman es el gran mago que se transforma en el mundo y realiza este acto con su "poder creador mágico", que es el significado original de maya en el Rig Veda. La palabra maya, uno de los términos más importantes en la filosofía hindú, ha cambiado de significado a través de los siglos. Desde “poder” o “fuerza” del divino actor o mago, se transformó en el estado psicológico de cualquier persona bajo el hechizo de la obra teatral mágica. Mientras confundamos la infinidad de formas de la divina lila con la realidad, sin percibir la unidad de brahman dentro de todas estas formas, estamos bajo el hechizo de maya.

Por lo tanto, maya, no significa que el mundo es una ilusión, como equivocadamente se dice. La ilusión meramente se encuentra en nuestro punto de vista, si pensamos que las formas y estructuras, cosas y eventos, que nos rodean son realidades de la naturaleza, en vez de darnos cuenta de que ellos son conceptos creados por nuestras mentes empeñadas en medir y categorizar. Maya es la ilusión de tomar estos conceptos por realidades, de confundir el mapa con el territorio.

En la visión hindú de la naturaleza, por lo tanto, todas las formas son relativas, fluidas, el siempre cambiante maya, conjurado por el gran mago de la divina obra teatral. El mundo de maya cambia continuamente pues el divino lila es una obra rítmica y dinámica. La fuerza dinámica de la obra es karma, otro concepto importante del pensamiento hindú. Karma significa “acción”. Es un principio activo de la obra, la acción total del universo, donde todo está dinámicamente conectado con todo el resto. “Karma es la fuerza de la creación, de la cual todas las formas obtienen su vida”.

El significado de karma, como el de maya, ha sido bajada desde su nivel cósmico original al nivel humano, donde ha adquirido un sentido psicológico. Mientras nuestra visión del mundo sea fragmentada, mientras estemos bajo el conjuro de maya y pensamos que estamos separados de nuestro ambiente y que podemos actuar independientemente, estamos atados por karma. Liberarse de las ataduras de karma significa darse cuenta de la unidad y armonía de toda la naturaleza, incluyendo al humano, y actuar de acuerdo a esto.

"Toda acción sucede en el tiempo por la interrelación de las fuerzas de la naturaleza, pero el hombre perdido en su engaño egoísta piensa que él mismo es el actor.

Pero el hombre que conoce la relación entre las fuerzas de la naturaleza y acciones, ve como algunas fuerzas de la naturaleza trabajan sobre otras fuerzas de la naturaleza, y por ello deja de ser su esclavo."

“BHAGAVAD GITA”

Liberarse del conjuro de maya, romper las ataduras de karma, significa darse cuenta de que todo fenómeno que percibimos con nuestros sentidos son parte de la misma realidad. Significa experimentar, completamente y personalmente, que todo, incluyéndose uno mismo, es Brahman. Esta experiencia es llamada moksha, o 'liberación' en la filosofía hindú y es la esencia misma del hinduismo.

El hinduismo mantiene que existen innumerables maneras de liberarse. Nunca se esperaría que todos sus seguidores lograran acercarse a lo divino de la misma manera y por ello provee diferentes conceptos, rituales y ejercicios espirituales para diferentes modos de conciencia. El hecho que muchos de los conceptos o prácticas sean contradictorias no preocupa en lo más mínimo a los hindúes pues ellos ya saben que Brahman está más allá de conceptos e imágenes. Debido a esta posición se explica la gran tolerancia que es característica del hinduismo.

Entre las formas de lograr la liberación se encuentra el yoga, palabra que significa 'colocar un yugo','unir' y que se refiere a la unión del alma del individuo a Brahman. Para el hindú común, la forma más popular de acercarse a lo Divino es venerarlo en la forma de un Dios o Diosa personal. La fértil imaginación Hindú ha creado literalmente miles de deidades que aparecen en innumerables manifestaciones. Tres de los más venerados en India actualmente son Shiva, Vishnu y la Madre Divina.

La mente occidental se confunde fácilmente con el número fabuloso de dioses y diosas que pueblan la mitología hindú en sus variadas apariciones y encarnaciones. Para entender como los hindúes pueden desenvolverse entre esta multitud de deidades, debemos entender la actitud básica del hinduismo de que en la sustancia todas estas divinidades son idénticas. Son todas manifestaciones de la misma realidad divina, reflejan diferentes aspectos del infinito, omnipresente y - finalmente - incomprensible Brahman."

El Shintoismo

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Si el zen enfatizó las virtudes militares del estoicismo y el desdén por la vida, y proporcionó una técnica para el entrenamiento del instinto, el shinto recalcó la lealtad al soberano y el patriotismo. Como en el zen, el shinto enfatiza la bondad esencial del alma y la infalibilidad de la conciencia. Los templos shinto en su interior también son muy sencillos: no hay unos objetos de adoración que un simple espejo colgante. Por lo tanto, el acto de adoración se convierte en un llamado a "conocerte a ti mismo". Es obvio que el zen y el shinto son naturalmente compatibles en ciertos aspectos y en ocasiones ambos han estado relacionados institucionalmente, y quedado dentro del mismo departamento del gobierno. Podría decirse que en particular el shinto cumplió el papel de una Iglesia establecida.

El shinto comprende también un elemento de adoración a los antepasados, a la naturaleza y a la cabeza de la familia nacional, representado por el emperador, considerado la encarnación viviente del Japón. La tierra de Japón (Nippon o Yamato) era también el sitio de reposo de los dioses y los antepasados muertos; y como tal equivalía a una tierra sagrada para la cual ningún sacrificio era demasiado grande. Los escuadrones suicidas y los pilotos Kamikaze de la Segunda Guerra Mundial, aunque para Occidente tal vez parecieran un fenómeno maniático de individualismo, caen directamente dentro de las tradiciones de los Samuráis.

"Como bien sabía que este camino debería concluir con la muerte;

fue el espíritu de Yamato el que me apremió a continuar

a desafiar lo que aconteciere"

(Yoshida Shoin: en la víspera de su ejecución)

Con una religión estatal de tal naturaleza no es de sorprenderse que los Samuráis, o en los tiempos modernos el ejército japonés, constituyeran la fuerza de combate más formidable, y en particular para la defensa de su territorio amado.

"En el país de Yamato
las montañas se agrupan;
pero la mejor de todas las montañas
es Kagu, caída del cielo.
Escalé, me detuve y vi mis tierras.
Sobre la extensa tierra
bruma de humo flota.
Sobre la extensa agua
gaviotas flotan.
Hermoso, mi país,
mi Yamato,
Isla del dragón que vuela".

(Emperador Jomei, "Climbing Mount Kagu"; 593 a 641 d.J.C.)

El secreto del éxito económico actual de Japón es indudablemente esa misma lealtad al grupo, ese orgullo y voluntad disciplinada.

La Tradición Kagyu del Budismo Tibetano

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Los linajes de la escuela de Kagyu del Budismo tibetano se derivan a partir de dos fuentes: Marpa Chokyi Lodoe (1012-1099) y Khyungpo Nyaljor (978-1079). El anterior fue entrenado como traductor por Drogmi Yeshe (993-1050), y después viajó tres veces a la India y cuatro veces a Nepal en la búsqueda de enseñanzas religiosas. Él estudió a los pies de ciento-ocho maestros y adeptos espirituales, principalmente Naropa y Maitripa. Marpa recibió el el linaje de las enseñanzas tantrica llamadas -la Comisión del los cuatro linajes (bK'n-babs-bzhi)- referentes a la transferencia del cuerpo y sentidos ilusorios, sueños, luz clara, y calor interno directamente de Naropa (1016-1100), que habían sido dados por su maestro Tilopa (988-1069). Su fuente original era Buddha Vajradhara.

Marpa trajo estos linajes al Tíbet, los enseñó a su primer discipulo Milarepa (1040-1123), uno de los mas celebrados y realizados yogis tantricos del Tíbet, que han alcanzado la última meta de la aclaración en el curso su vida. A Milarepa le fue dada la responsabilidad de su linaje y otros yogis tales como Ngog Choku Dorjey, Tsurton Wangey y Meton Chenpo se convirtieron en sostenedores del linaje de la enseñanza de Marpa. Éste es cómo el sistema dualista del entrenamiento filosófico (bShad-grva) y el entrenamiento de la meditación (sGub-grva) se encuentra establecido en los monasterios de Kagyu. Entre los discipulos de Milarepa, Gampopa (1084-1161), también conocido como Dagpo Lhaje y Rechungpa (1084-1161) era el más ilustre. El anterior recibió la enseñanza y la práctica de el gran sello (Mahamudra) y los seis Yogas de Naropa y Milarepa y los sintetizó en un linaje. El linaje combinado resultante vino ser conocido como Dakpo Kagyu, el linaje de la madre de la tradición de Kagyu. Gampopa también inició una fusión de la tradición de la Mahamudra de Milarepa con las etapas de la tradición del camino de la orden Kadampa. las joyas de los ornamentos de Gampopa son prominentes en la literatura Tibetana. El linaje de Kagyu Mahamudra fue incorporado en la tradición de Gelug por el primer Panchen Lama, Lobsang Chokyi Gyeltsen (1570-1662) y se conoce más tarde como la tradición de Ganden-Kagyu de Mahamudra.

La tradición de Dakpo Kagyu dio lugar a cuatro escuelas importantes fundadas por los disciples ilustres de Gampopa. Éstos son el Tselpa (Tshal-cPa) Kagyu fundado por Zhang Yudakpa Tsondu Dakpa (1123-1193), que principal profesor era Wangom Tsultrim Nyingpo. Él fundó el monasterio de Gungthang y tenía muchos disciples doctos. El Barom (' Ba-cRom) Kagyu fue fundado por Barom Darma Wangchuk. Él construyó el monasterio de Barom, de el cual la tradición tomó su nombre. El Phagtru (`Phag-gru) Kagyu fue fundado por Phagmo Trupa Dorje Gyelpo (1110-1170). Él era uno de los disciples principales de Gampopa conocidos determinado para su realización y transmisión de las enseñanzas de Mahamudra. Muchos de sus disciples lograron la alta realización, tal como Taglung Thangpa, Kalden Yeshi, Ling Repa Pema Dorjey, Jigten Gonpo y Kher Gompa. Phagmo Trupa también construyó un monasterio en el lugar de Phagmo que más adelante fue llamado Densa Thil. Muchas secundario-escuelas crecieron de su linaje de discipulos.

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