Cultura Marcial

Renshinkan Dojo - Kendo Iaido

Un Sueño en Bizan

Ratio:  / 1
MaloBueno 

"Un Sueño en Bizan" De: Shiro Saigo

"Hacia poco me había decidido a dar una vuelta por la península de Shimbara para buscar caza. La estación se anunciaba excelente y tenia grandes esperanzas.

Me acorde entonces que a dos kilómetros del castillo Shimbara, cerca del que me hallaba. Había una fuente Shinto de agua termal, en las faldas de una montaña llamada Bizan y me dirigí hasta allí para bañarme y descansar.

Había descubierto esta fuente siete años antes. Había entonces muchas personas que seguían una cura termal. Abundaban los hoteles. La guerra ruso-japonesa sin embargo lo había destruido todo y ya no quedaba ninguna morada medianamente habitable.

En el umbral de la casucha, plantada en medio de ese lugar desierto y a la vez encantador, la vieja guardiana vendía pasteles a los niños que acudían a jugar a este monte sagrado.

Le pedí que me acogiera a lo que ella respondió con benevolencia y me dijo: "Lo único que puedo ofreceros, si os parece bien, es un poco de arroz y una estera bastante mala. Afortunadamente esta noche va a venir a bañarse un viejo Samurai, siempre podéis pasar la noche hablando con él. "Ahora id a bañaros y descansad de las fatigas del camino "

Cuando entro el viejo Samurai, le dedique un saludo ampuloso. Al enderezarme vi sus cabellos de nieve, su larga barba de plata, y sobre sus ropajes, las armas de su Maestro y, si mi memoria no me falla, se trataba de un bastón llevado por sacerdotes budistas. Todo en él denotaba que era un alma buena. Me presente: "Me llamo Shiro Saigo y he venido aquí para cazar. He oído hablar de vos, ¿Pecaría de indiscreción si os preguntara vuestro nombre?"

Él me respondió: "Antes de haber renunciado al mundo, servia a un gran príncipe al que enseñaba el Arte del Kendo. Ahora se me conoce como "Furuneko Mushinsai". He construido, muy cerca de aquí en la montaña un pequeño refugio y allí, dedico mis días a estudiar."

Yo pensé: "¡Que nombre mas extraño!". Así como el significado de Mushinsai "el que ha renunciado al mundo" era efectivamente un nombre Samurai, Furuneko que significa "gato viejo" resultaba ya más curioso. Intrigado pues por el origen de ese nombre le hice participe de mis pensamientos: "He recorrido muchos lugares pero, ¡Nunca llegue a oír un nombre semejante!"

"Tiene razón, me respondió sonriéndome, Furuneko, no es mi nombre ni el de mis hijos pero, eso sí, es algo muy personal.

Lo llevo a raíz de una extraña aventura en la que me vi envuelto hace ya mucho tiempo. No creo que pudierais comprenderla si no poseéis unos ciertos conocimientos del Arte de la Guerra. ¿Los tenéis?"

"Sí le respondí, soy un apasionado de las Artes Marciales desde mi niñez, en estos últimos dieciséis años he estudiado Judo con el Maestro Jigoro Kano, pero por desgracia aun no he aprendido todos sus secretos. Os ruego que me contéis la historia de vuestro nombre, enterarme por vos me produciría una gran alegría". "Esta bien, dijo el viejo Samurai después de un instante de reflexión, os hablare."

Hace ya mucho tiempo, todavía era yo joven, me dedicaba a las Artes de la Guerra. Una noche, no sé aun como, una rata enorme entró en mis aposentos. Fui a buscar a mi gato Tama que se deleitaba con este tipo de comida. En cuanto estuvieron frente a frente, la rata saltó sobre su cabeza, una, dos y tres veces, rápida como un rayo... y me duele tener que confesarlo, pero mi gato, fuerte como un roble, huyó. Otros cuatro gatos, conocidos por su valentía y fuerza, siguieron su misma suerte. Tenían todos un aspecto lamentable con heridas en los ojos, la garganta y las patas. No podía creerlo. Al ver esto, pensé que habrían tenido miedo y empuñando mi sable de ejercicios de Kendo - Arte que estudiaba con ahínco desde hacía tiempo- le asesté un golpe mortal pero logró esquivarme. Me obcecaba atizando a derechas y a izquierdas, hacia delante y hacia detrás y ella evitaba todos mis golpes con la velocidad de un rayo, una vez, incluso, recorrió mi largo sable de bambú y salto encima de mí golpeándome en plena frente. Siendo como soy un guerrero valiente, temblaba y me hallaba sin fuerzas.

Alertado entonces uno de mis vecinos por el ruido, me dijo: "Conozco un gato, valiente como ninguno, voy a buscarlo, así podréis descansar". Me sentía turbado por aparecer delante de él tan extenuado, así que acepte.

El gato que trajo consigo era muy viejo. No se podía, en principio, esperar mucho de él: Sus caninos y sus garras estaban gastados, sus ojos parecían incluso llenos de lagañas. No parecía capaz de correr. Por un momento, no me pareció posible que consiguiese matar a la rata pero, puesto que me aseguraban que su valor no ofrecía dudas, pensé que tal vez poseyera una técnica especial. Lo lleve pues a mi habitación. Aunque pueda parecer increíble, esa rata enorme que nos había vencido a todos, que había podido conmigo, un hábil kendoka, ¡ Se quedo en un rincón encogida de miedo!

El viejo gato avanzó con calma, la agarró con dulzura y se la comió tranquilamente, ¡No encontró la menor resistencia! ¡Fue increíble!

Esa noche, algo mas tarde, empezaba a vencerme el sueño cuando me pareció escuchar un murmullo en la habitación contigua. ¿Quién podía ser?.

Me asome furtivamente y descubrí una asamblea de gatos: el viejo gato y los demás jóvenes. Estos últimos lo habían instalado en el lugar de honor y reunidos alrededor suyo le saludaban humildemente.

Uno de ellos se adelanto y le espeto: " Durante generaciones hemos venido al mundo para atrapar ratones, hemos perfeccionado una técnica. Hasta ahora nunca nos habían vencido... Esta rata nos ha deshonrado a todos y vos sin embargo la habéis vencido con facilidad. ¿Poseéis acaso una técnica especial? ¿Podéis enseñárnosla? "

" Sois jóvenes, vuestros movimientos son vivos pero en realidad no conocéis las técnicas para salir victoriosos de los combates y esa es la razón de vuestra derrota. Aunque vuestro nivel de evolución mental no sea el mío, os voy a revelar el secreto, que en realidad es bien simple. Antes tenéis, eso sí, que contarme la historia de vuestro entrenamiento y contarme también lo que habéis sentido hoy al atacar a esa rata."

Uno de los más jóvenes, un gato negro, tomó la palabra y dijo: "Acababa yo de salir del seno materno y no podía apenas abrir los ojos, y ya me entrenaba intentando capturar las mariposas que surcaban el cielo, los pájaros del jardín y los ratoncitos que correteaban por la cocina. He estudiado mucho. Soy capaz de saltar una barrera de dos metros, puedo meterme por un agujero grande como un puño, correr por una vigueta estrecha tan hábilmente como por la calle, dar saltos peligrosísimos, morder, arañar, saltar, y fingir que duermo para poder capturar por sorpresa y más cosas todavía. Todos reconocen mi valentía, por ello, no comprendo lo que me ha sucedido esta noche."

El viejo gato le respondió sonriente: "Habéis hecho bien estudiando los principios y la técnica. Para que todo el mundo pudiese llegar a la verdad fundamental del " Camino", los grandes expertos han frenado los principios y la técnica. Puesto que el "Camino" esta contenido en estos principios, para conocer su secreto, debéis estudiar la progresión de Arte. Si cuando poseéis la teoría y vuestra técnica es eficaz, pensáis que sois un experto y vuestros estudios han finalizado, no os asemejáis sino al sapo que desde el fondo de un pozo considera que el cielo es muy pequeño... Os queda, sin embargo, mucho que estudiar, para comprender que el secreto del Arte no reside en una sola técnica."

Entonces le toco el turno a un poderoso gato de pelaje atigrado: "Cuando empecé, recuerdo que mi Maestro me enseñó que el secreto de la victoria se halla en la fuerza del espíritu: el Ki. He comprobado que al batirse con un enemigo, se le debe dominar con la fuerza del espíritu, para así tenerlo a nuestra merced. Incluso sin realizar un esfuerzo notable, la técnica surge espontáneamente, amoldándose a las circunstancias. Solo con nuestra mirada, cargada de Ki, podemos hacer que la rata que corretea por una viga se caiga. Por todo ello, no he dejado de cultivar mi espíritu. Mi cuerpo se halla ahora repleto de fuerza y parece que ésta se extiende a su vez por todo el Universo. He hecho siempre uso de esta fuerza al combatir y he cosechado éxitos... ¿ Qué extraña fortuna ha permitido que la rata se me escapara esta noche?. Antes, incluso, de haber podido comprender donde estaba, se había evaporado como un fantasma desplazándose con increíble habilidad. Mi técnica favorita no ha resultado eficaz, el poder de mi espíritu lo mismo, he sufrido además una gran derrota. Mis estudios no han resultado suficientes, pero desconozco el porqué. ¿Tendrías la deferencia de aclarar mis ideas?."

El viejo gato le respondió con voz grave: "Ese poder del espíritu que habéis estudiado, es una fuerza temporal con la que contáis. Nunca se debe contar con nada. Si deseáis vencer a vuestro enemigo, este a su vez desea lo mismo. ¿Qué pasaría si estuvieses enfrente de una persona que no pudieseis dominar, que sucedería entonces?. Por otra parte, si subestimáis a vuestro enemigo, él puede despreciaros igualmente, y si por casualidad es superior a vos, ¿Qué haréis en ese caso? Pensáis siempre ser el mejor y eso no esta nada bien. Lo que habéis sentido en vuestro cuerpo y en el Universo es desde luego, una clara manifestación de la energía, vuestro espíritu esta sin embargo, muy lejos aun del KOO ZEN NI KI del filosofo chino Mooshin, que significa la "visión amplia", el KOO ZEN NI KI es la fuerza del Universo, la de vuestro espíritu no es sino una fuerza pasajera. Como la fuerza constante de la corriente frente a la inundación de una noche. Voy a recordaros para concluir un antiguo proverbio: "La oveja muerta de rabia". Ha sucedido lo mismo con vuestra rata, en ese instante critico de su vida ya no contaba nada, ni su vida, ni su muerte, ni su victoria, ni su derrota. No intento siquiera defender su cuerpo y ese es el secreto que otorgó a su espíritu una consistencia de acero. ¡Es evidente que con vuestro espíritu no pudierais vencerla! La naturaleza de vuestro Ki es empecinamiento, una de las posturas más nocivas que se pueden adoptar en las Artes Marciales. La obstinación liga cuerpo y alma y hace que todo se asemeje a estatuas de piedra, paraliza toda posible actividad. Por eso, es frecuente que el más débil resulte vencedor.

"Kinokori wa teki ni kokoro o okumono to, kanete zo satore asana yuna ni" que significa : La obsesión por la victoria es un estado del alma que favorece al enemigo. Habremos de recordar esto cada vez que el DIA despunte e igualmente cada vez que se anuncie el crepúsculo.

Mi Chi en cambio, esta animado por la fuerza positiva y negativa, es el alma inmóvil y eterna.

Acordaos de "Tanden Seika no Chikara" que os aconseja depositar toda vuestra fuerza en el abdomen. Pensad seriamente esto y estudiadlo con mucho detenimiento."

Se hizo entonces un gran silencio, y un gato de mas edad se adelanto y aclaro: "Considero que el secreto de la victoria se halla en el Ju y en el Wa, para explicarlo mejor, en la agilidad y en la no-resistencia. Al igual que podemos atrapar una piedra con un velo ligero, cuando nuestro enemigo se aproxima podemos retirarnos sin ofrecer resistencia y, cuando tira de nosotros podemos seguirle en su movimiento sin forzar nada. Me he ejercitado mucho tiempo en el Arte de ganar aprovechando la fuerza del enemigo, en el Arte de dejar la mía en reserva. Esta noche sin embargo, no he podido dominar a esa rata con mi Ju, ni he podido tampoco dominarla con mi Wa. No he hecho sino acumular un error tras otro. Qué debo pensar entonces de la máxima que reza: "La habilidad siempre gana a la fuerza" Ju yoku Go o seisu. ¿Podríais despejar las dudas que me atenazan?.

El viejo gato asintió y le respondió: "El Ju y el Wa que han presidido tus estudios no son aquellos que permiten que la inspiración natural pueda brotar de manera espontánea por el canal del "no-yo" y de la inocencia. Los vuestros han sido inventados en todo su conjunto y empleados como expediente, esa es la razón de vuestro fallo hoy. Cuando es el egoísmo el que nos anima y buscamos solo nuestro beneficio, la intuición que nos muestra lo que debemos hacer, no puede fluir. Vuestra alma dominada por el egoísmo no deja surgir el brote divino de la inspiración natural. Es esta, nacida del "no-yo" y el "no-deseo" del Universo, del abandono de las variaciones naturales del poder positivo y negativo quien crea el viento, los truenos, las nubes y la lluvia, el frío y el calor, todas aquellas cosas que no tienen principio. Así, para que el Ju y el Wa de las Artes Marciales puedan tener una inspiración natural deben surgir del "no-yo" y del "no-deseo".

Recuerdo que en mi juventud un gato muy extraño vivía en el pueblo vecino. Parecía dormir día y noche. Se hubiera dicho que era de piedra. Nadie recordaba haberle visto cazar ningún ratón. No había, sin embargo, ninguno por los alrededores de su casa, y allí donde iba la población de ratas parecía esfumarse. Fui a visitarle para que me explicase ese misterio y nunca se digno a responder mis preguntas. Le formule las mismas varias veces pero siempre guardo silencio. Capte entonces que cuando se posee sabiduría no se habla, pero que si no se comprende se charla sin cesar. Si ese gato callaba, no era porque no supiera que responderme, sino que podemos decir que había profundizado en los principios de las Artes Marciales olvidándose de sí mismo y de todas las demás cosas.

Les escuchaba ya desde hacia un buen rato. En un momento dado no pude callarme mas y meciéndome entre ellos, tras haber saludado como se merecía al viejo gato, le dije: "Soy un hombre de armas y siempre lo he sido, os lo cuento para explicaros que no soy novato en estas lides que hace ya mucho que estudio las Artes Marciales. He de confesaros que a pesar de todos mis esfuerzos no he llegado a penetrar aun en el alma de una rata. Por una maravillosa casualidad y sin pretenderlo he oído vuestra charla y me ha parecido tan profunda. Me ha parecido tener una revelación al escucharos, como si fuera posible penetrar en lo mas intrincado de las Artes Marciales. Colmaría mis mayores deseos el conocer secretos mas profundos.

El viejo gato descendió de su improvisad trono, y después de saludarme quedamente como exigen todas las reglas del viejo protocolo me hablo con gravedad: "Solo soy un animal pequeño y humilde. Como podría yo y como podría ser que yo supiese lo que puede llegar a conocer el hombre, el Rey de la creación... hace ya mucho a mi Maestro que el Arte de cazar ratones t las Artes Marciales eran parte de un mismo todo, que juntos recorrían el mismo camino. Puede que tal vez, amparándome en esto, me atreva a cometer la falta de educación que supondría enseñar algo al hombre. Si me aseguráis que no os ofendo, estoy dispuesto a develaros mi humilde saber a título informativo."

Al protestar yo porque hubiese siquiera contemplado la posibilidad de una ofensa, y al insistir en la alegría que me produciría su gesto, él prosiguió:

"Por lo que yo he llegado a conocer, la verdadera naturaleza o esencia de las Artes Marciales no debe tener ni tiempo ni olor, debe ser algo que asemeje al vació, a la muerte, puesto que vive en todas partes. Es una esencia inconmensurable y maravillosa que actúa siempre de forma curiosa. Sumergido en esta esencia, aunque pueda parecernos extraño, los malos pensamientos, los deseos, todo, desaparece como la niebla disuelta por el sol de la mañana. La sospecha, la ilusión, la angustia se derriten totalmente y el Chi verdadero nos inunda por completo y penetra en el fondo de nuestro ser. Sentimos entonces una satisfacción enorme. Sentimos también que el mundo limitado y el ilimitado se disuelven y deshacen".

El secreto de la practica de las Artes Marciales no reside principalmente ni en la victoria con la confrontación de técnicas ni en la derrota, sino en el acto de asimilar su entidad. El secreto para alcanzar esta sabiduría es olvidar el propio ser y los propios deseos.

Hay un viejo proverbio que reza: "Si tienes arenilla en los ojos, el mundo te parece muy pequeño. Si desaparece todo de tu corazón, el existir te resultara inmenso". Encontramos así mismo en el EKKYO (el Arte de la Adivinación) un fragmento con enseñanzas particularmente interesantes: "Con la completa inmovilidad, con el olvido de uno mismo, con el pensamiento, vuestra intuición trabajara por sí misma y se pondrá en contacto con el mundo".

Para decirlo de otro modo, si alejáis de vosotros todos los malos pensamientos y todos los deseos, estaréis, sin saberlo, en el camino de la Naturaleza y el Universo. Alcanzareis así, una plenitud en vuestro comportamiento que será tan maravillosa para vosotros como extraña para los demás.

El Maestro de Zen tiene la revelación del cielo ( KU) y que quiere obtener ANSHIN RITSUMEI, la tranquilidad del espíritu, la verdad y la comprensión de no poder alcanzarla sino con grandes sufrimientos. Habrá de sentarse en la oscuridad de una sala de Zen en pleno invierno y concentrarse en su alma durante horas en el más completo silencio. Habrá de adentrarse en bosques y montañas, dejar que le riegue el agua helada y purificadora de una cascada de mas de mil pies. Tendrá que ayunar y deshacerse de todo deseo carnal. Estos sufrimientos correrán paralelos a la practica de la de las Artes Marciales.

El verdadero Samurai no pierde jamás el control, no siente ningún miedo ni se turba ante la vista de la hoja de una espada deslumbrante, aunque su sufrimiento sea inmenso, permanecerá impávido ante la prueba del fuego y del agua. Se quedara igualmente impasible si se le hace objeto de las peores burlas y si no puede enorgullecerse de ninguna de sus acciones por muy brillantes que estas puedan resultar. La razón de su poder es que ha comprendido la esencia de las Artes Marciales. Todo esto nos lleva a la "intención reciproca " o "comunicación entre los espíritus". Para conseguir esta intuición tenéis que enfrentaros los unos a los otros, poneros a prueba y solo así, juntos, llegareis a ser mejores y más brillantes. Tenéis que pasar por todo tipo de sufrimientos y a lo largo de ese tiempo asimilareis las enseñanzas de forma natural sin siquiera percataos de ello.

Como no hay Maestro, por sabio que sea, al cual el camino le haya sido revelado, no podrá dar una definición exacta de cada cosa ni tampoco otorgar a estas una forma... Tienes que comprender todo esto"

El viejo gato concluyó aquí sus explicaciones y desapareció ante mis ojos como si se hubiese disuelto en el aire. Durante el tiempo que había durado su explicación había sentido como si el fondo de la revelación me hubiese sido revelado.

En aquella época había varios maestros dedicados a seguir este mismo camino. Después de ser testigo de todos estos hechos no me volví a sentir inferior ante ellos. Todo se lo debo a ese don que ese viejo gato me transmitió y para no olvidar su bondad adopte este nombre: Furuneko ( viejo gato).

Aquí termina mi historia.

El samurai había hablado durante muchas horas. Se oía el cántico de los pájaros por los bosques circundantes y la cima de la montaña Bizan se teñía con los colores rojizos de la aurora. Le agradecí enormemente su interesantísima historia y después de saludarlo respetuosamente, le confié mi deseo de volver a verlo en breve... En ese preciso momento, una voz estallo en mis oídos y todo se sumió en la nada.

Extrañado me di cuenta que me hallaba acostado sobre la estera de la posada. Me incorpore un poco y supe porque me había despertado... La vieja de la casucha había venido a anunciarme que el desayuno ya estaba listo. Me di cuenta en ese momento de que todo lo que había creído oír ¡formaba parte de un sueño!

Miau... Un maullido inocente y plañidero salió de debajo de las mantas y me sobresalto... Se trataba de un lindo gatito que, la noche anterior, había puesto a dormir a mis pies para que me los calentara...

 

Colaboración enviada por el Señor Estanislao Vigil

 

Usted está aquí: Home Historias Fábulas Un Sueño en Bizan