Cultura Marcial

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La Mística de los Castillos Japoneses

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La Mística de los Castillos Japoneses

Cualquier persona que visite Japón, se dará cuenta enseguida que los japoneses sienten un amor especial por los castillos. Antiguos castillos se esparcen de norte a sur a lo largo del archipiélago. También existen modernas imitaciones en muchos lugares concurridos del país, como pastelerías, por ejemplo. Esta edición está dedicada a la afición de los japoneses por los castillos.

Fotos cortesía: 6=Ayuntamiento de Matsumoto; 14=Ayuntamiento de Himeji; 2 23 24=  Departamento de Fotografía de Heibonsha

24 de los mejores Castillos en Japón

 

(1) Fortaleza de Goryokaku

(2) Castillo de Hirosaki

(3) Castillo de Aizu Wakamatsu

(4) Castillo de Edo

(5) Castillo de Ueda

(6) Castillo de Matsumoto

(7) Castillo de Nagoya

(8) Castillo de Inuyama

(9) Castillo de Kanazawa

(10) Castillo de Maruoka

(11) Castillo de Iga Ueno

(12) Castillo de Hikone

(13) Castillo de Osaka

(14) Castillo de Himeji

castillos map

(15) Castillo de Okayama

(16) Castillo de Bitchu Matsuyama

(17) Castillo de Matsue

(18) Castillo de Fukuyama

(19) Castillo de Iyo Matsuyama

(20) Castillo de Uwajima

(21) Castillo de Kochi

(22) Castillo de Marugame

(23) Castillo de Kumamoto

(24) Castillo de Nakagusuku

Constructores y Admiradores de Castillos

Existen muchos castillos en la mayor parte de Japón y tanto los admiradores de la historia como los turistas los vienen visitando año tras año. ¿Qué es lo que anima a la gente a visitar estas construcciones defensivas, hechas hace cientos de años? En este artículo echaremos una ojeada a la historia de los castillos japoneses y hablaremos del atractivo que siguen manteniendo hoy en día.

Texto: Owada Tetsuo profesor de la Universidad de Shizuoka

Cimientos de la torre principal del Castillo de Edo, situados en los terrenos del Palacio Imperial. La torre principal fue incendiada en 1657 y nunca fue reconstruida. (Foto de Ito Chiharu)

Los Castillos: Historia y Belleza

Siglo tras siglo, los pueblos han construido castillos para protegerse de sus enemigos allende sus fronteras. En el Japón prehistórico, la gente protegía sus asentamientos con fosos y montículos, lo que constituía, a su manera, extraordinarias fortalezas. Una vez establecidos los gobiernos, basados en códigos jurídicos (de finales del siglo 7 al 10) el propio estado erigió un gran número de construcciones defensivas nacionales. Entre ellas, se incluye Taga-jo, un puesto militar cuyo propósito era facilitar las incursiones en la norteña Honshu, y Mizuki-jo e Ito-jo, construidas en Kyushu para protegerse de los posibles ataques procedentes de la China Tang o del Reino de Silla, en Corea. Se pueden considerar también estas defensas como verdaderos castillos.
Durante la Edad Media y en los tiempos de los samurai, los castillos adquirieron en Japón una mayor importancia y se construyeron más grandes y en mayor número. En el periodo de los Estados Guerreros (de mitad de 1400 hasta la segunda mitad de 1500), cada señor local construyó un castillo en su territorio. Estas bases militares eran difíciles de atacar y fáciles de defender, y los señores los utilizaron para controlar sus dominios. Durante el periodo Edo, dos magníficos castillos se convirtieron en construcciones prototipo de esos tiempos: El Castillo de Azuchi (construido por Oda Nobunaga, 1534-1582) y el Castillo de Osaka (construido por Toyotomi Hideyoshi, 1536-1598).
El periodo que va de 1568 a 1603, cuando el país contaba con la influencia de Oda Nobunaga y Toyotomi Hideyoshi, es llamando a menudo la era Shokuho. Los historiadores lo denominan el periodo Azuchi-Momoyama, recogiendo los nombres del castillo residencial de Nobunaga en Azuchi y el castillo de Hideyoshi en Fushimi Momoyama. Ambos castillos estaban cerca de Kioto y ambos contaban con un extraordinario diseño que ayudó a definir la arquitectura de los castillos.
Los castillos construidos durante este tiempo y en el periodo Edo, generalmente poseían torres de varios pisos (
tenshukaku). En un principio, las torres eran puestos de observatorio militares para utilizar en las batallas, pero más tarde se convirtieron en símbolos importantes que indicaban el prestigio del señor del castillo. Es por ello que tanto el interior como el exterior eran diseñados y decorados de una forma muy elaborada.
Los muros exteriores de las torres eran cubiertas con yeso para protegerlas del fuego. El yeso servía también para otros propósitos, creando un contraste bello e intrigante con las tejas oscuras de los tejados y las negras maderas de los muros.
Los muros contaban con pequeños orificios, que podían ser redondos, triangulares, cuadrados o rectangulares. Estos orificios eran utilizados para tareas defensivas, como la utilización de mosquetes. Además de otorgar características defensivas, servían de propósito ornamental en la estructura.

Torre principal y edificios colindantes del Castillo de Edo. El shogun residió en el castillo durante el periodo Edo (1603-1867). El dibujo muestra Edo (actual Tokio) durante la primera mitad del siglo 17. (Detalle de una pantalla llamada Edo-zu byobu, propiedad del Museo Nacional de Historia de Japón) 

El Atractivo Especial de los Castillos

La belleza estructural y el sentido de la historia que permanece en los castillos japoneses, se pueden apreciar también en los antiguos templos y monasterios. Pero la admiración que sentimos por los castillos es diferente de la que sentimos por una antigua construcción religiosa. ¿Por qué?
En primer lugar, la gente visita un castillo para gozar de un sentimiento de pasado. La ornamentación arquitectónica, bien apreciada en la torre principal, incentiva esa sensación, por supuesto, pero es una cierta atmósfera de desamparo lo que lo hace más atractivo. Matsuo Basho (1644-1694) lo expresó de forma inmejorable en su célebre
haiku :

Natsukusa ya yume no ato

tsuwamono-domo

Un verano baldío

es todo lo que puedo ver hoy
de aquella
ambición de los soldados.

Desde siempre, los castillos para los señores fueron un lugar de gloria o fracaso, y cada castillo cuenta con su propia historia, aunque a veces sea una tragedia o un gran desastre. Si usted decide visitar alguno, con seguridad el ambiente de las antiguas épocas le afectará también a usted.
Otra de las razones del por qué a los japoneses les gusta visitar los castillos, es su deseo de revivir la sensación del conocimiento y de las técnicas de aquellos que nos precedieron en el tiempo. Por ejemplo, los pequeños orificios en los muros, realizados para disparar los mosquetes o lanzar las lanzas, y los laberintos de puertas y pasadizos que aseguraban que el enemigo no pudiera penetrar en línea recta hacia el corazón del castillo. Todo, incluso la localización de los árboles estaba planeado para la defensa.
En el caso de que algún enemigo pudiera superar estos obstáculos, tenía garantizados otros peligros, como las piedras lanzadas desde las catapultas. Todos estos tipos de instrumentos hicieron pervivir a los señores de la guerra del medioevo y los tiempos premodernos, y a los artesanos que construyeron sus castillos.
Pero quizás la principal razón por la que los castillos cuentan con un lugar especial en el corazón de los japoneses, sea el hecho de que se convirtieron en un símbolo para las gentes que habitan sus alrededores. Esto es especialmente obvio cuando consideramos el hecho de que una vez que los bombardeos aéreos redujeron a las cenizas a muchos de los castillos, en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, las gentes de la localidad se esforzaron en su reconstrucción, o al menos en reconstruir la torre principal. E incluso, cuando la torre principal desapareció por completo y sólo quedó algún foso o trozo de muro, el lugar sigue ofreciendo un sentido de tranquilidad para todos los que deciden visitarlo.

El Castillo de Himeji, Patrimonio Cultural de la Humanidad

Tenshukaku(torre principal) yshotenshu (torre menor) en el Castillo de Himeji. Sus picos triangulares en el tejado son de estilo chidori-hafu, mientras sus estructuras onduladas son de estilo kara-hafu.Las líneas del tejado se combinan para conseguir una especial elegancia.

Los castillos japoneses son espléndidos y majestuosos. No obstante, por supuesto su destino fue el convertirse en fortalezas en las épocas de guerra. Si nos acercamos a la forma en qué fueron construidos, nos revelará que fueron muchos los trucos y artificios utilizados en muchas partes del castillo para mantener a raya a los invasores. Muchos de ellos se pueden observar en el Castillo de Himeji, que ha sido declarado como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Texto: Sakagami Kyoko   Fotos: Moritake Takashi

La topografía es una característica importante en los castillos japoneses. Hay tres tipos fundamentales de castillo: yama-jiro, construidos en una montaña y que utilizaban sus faldas inclinadas como elementos defensivos; hira-jiro, construidos en las llanuras, y hirayama-jiro, construidos en una colina sobre la llanura. El Castillo de Himeji, en el oeste japonés, pertenece a este tercer tipo. Fue construido en una colina llamada Hime-yama y está rodeado por una llanura.
Los constructores de castillos generalmente erigían una
tenshukaku (torre principal) en el lugar más alto de los terrenos del castillo. La torre se elevaba por encima de la construcción general y ofrecía un inmejorable observatorio para espiar los movimientos del enemigo en el área. Así mismo, simbolizaban el poder del señor del castillo.
El área circundante a la torre principal constituía uno de los lugares más importantes del castillo y era llamada
honmaru (recinto principal). Otros emplazamientos, como ninomaru y sannomaru eran a menudo situados en una suerte de espiral alrededor del recinto principal. En el Castillo de Himeji, el recinto principal era donde se tomaban las decisiones políticas. El señor del castillo, junto con su familia y parientes, establecía su residencia en ninomaru, sannomaru y nishinomaru (recintos secundario, terciario y occidental, respectivamente), y los terrenos del castillo no han sufrido ningún cambio desde aquellos tiempos.
La función más importante de un castillo era la defensa contra los ataques del enemigo. Alrededor del Castillo de Himeji existía una red de fosos. Las piedras de las bases de los muros y las rampas proveían de una defensa extra, algunas elevadas entre recintos y pasadizos, haciendo extremadamente difícil la incursión del enemigo.
Un aspecto interesante de las piedras de la base de los muros es su perfil. Se elevan de forma gradual y en las partes más altas toman una forma curva hacia fuera. Este efecto curvo, llamado
ogi-no-kobai (inclinación en forma de abanico plegable), las hace muy difíciles de escalar y aportan un toque de belleza, por la que son conocidos los castillos japoneses.
Los fosos de muchos castillos contienen agua y cuando la topografía lo permitía era utilizada el agua de los ríos. En el caso de que el enemigo consiguiera cruzar el foso, tendría que superar también la puerta principal (
ote-mon) y otras puertas. Desde allí, la única manera de llegar al recinto principal es a través de una suerte de laberinto que incluía recintos de seguridad, muchas puertas y pasadizos sin salida. De hecho, usted deberá zigzaguear desde la torre principal para seguir adelante, lo que le dará la impresión de que se encamina en una dirección errónea, incluso cuando usted está muy cerca.
El invasor podía ser repelido mediante disparos a través de los orificios (
sama) de los muros del castillo. Los orificio llamados ya-zama son alargados y rectangulares para el disparo de flechas, mientas que los teppo-zama son redondos o cuadrados para disparar con mosquetes. La torre principal y las almenas podían ser protegidas lanzando piedras a través de orificios (ishi-otoshi) en las partes bajas de los muros, en las extensiones de sus bases.
Este tipo de castillo fue desarrollado en los comienzos del siglo 17, en los tiempos en que Japón comenzó un periodo de paz que duraría 270 años. Con el final de las guerras, los castillos adquirieron una significación diferente a la pura defensa y el mantenimiento del poder - sus bellas estructuras simbolizaron el espíritu del carácter
samurai y el prestigio de la localidad.
El Castillo de Himeji es el mayor de su clase que ha sobrevivido intacto en Japón y se dice que es el más bello. Capas blancas de yeso cubren sus muros y también sirven para estabilizar las tejas, lo que crea un marco elegante, que le proporciona al castillo su otro nombre - Castillo de la Garza Real Blanca. Es un tesoro nacional y mereció la categoría de Patrimonio Cultural de la Humanidad, concedida en 1993 por la UNESCO.

El samurai colgaba sus armas en el muro, en el interior de la torre principal, para asegurarse de que las podía coger fácilmente en cualquier emergencia.

 

 


Castillo de Himeji a comienzos del siglo 19

 

(1)

 Puerta principa

(2)

Establos

(3)

Sannomaru

(4)

Nishinomaru

(5)

Observatorio

 

(6)

Ninomaru

(7)

Shotenshu

(8)

Tensyukaku

(9)

Honmaru

(10)

Puerta trasera

 

 

Los extremos del caballete de la torre principal están decorados con dos tejas esculpidas shachihoko. Shachihoko (criatura mística con una cabeza de dragón y un cuerpo de pez) simbolizaba el poder del señor del castillo y se decía que protegía la construcción contra fuego.

 

Superior izquierda: El muro tiene orificios para disparar desde dentro al enemigo. Los orificios para mosquetes eran redondos, rectangulares o poligonales.

 

Arriba: Los muros del castillo también detenían los ataques del enemigo..Cuanto más alto escalaran el muro, más empinado estaba, la parte superior es casi vertical. Este efecto curvo es denominado ogi-no-kobai.

 

Inferior izquierda: La Puerta Mizunogo-mon guarda la entrada de la torre principal. La puerta es formidable - ventanas con rejas de hierro, orificios secretos para disparar y puertas cubiertas con planchas de hierro.
Inferior derecha: Los soportes fundamentales de la torre principal eran dos pilares que se elevaban desde la base hasta el sexto piso. Los pilares se encuentran en la parte occidental y oriental de la torre y ayudan a mantener el equilibrio de la misma.

 

Castillos Famosos en Japón

Torre principal del Castillo de Osaka, en la mayor ciudad del oeste de Japón.

Un largo periodo de guerra fue gradualmente dando paso a la paz alrededor de finales del siglo 16 y principios del 17, momento en el que el desarrollo de castillos en Japón alcanzó su clímax. Aún existen en muchas partes del país muchos de estos bellos y grandiosos castillos. En estas páginas les mostraremos algunos de los más famosos y relevantes. (Ver mapa)

Texto Sakagami Kyoko   Foto cortesía de: JTB Photo

Castillo de Osaka(Prefectura de Osaka)

El Castillo de Osaka fue construido en 1585 por Toyotomi Hideyoshi. El lo utilizó como base para unificar Japón tras muchos años de guerra. El grueso del castillo tomó dos años su construcción, con un equipo de 20.000 a 30.000 personas trabajando diariamente. Los muros de piedra para los recintos principal, secundario y terciario suman una longitud de unos 12 km. Una de las enormes rocas para el recinto principal cuenta con 5,8 m de altura y 14 m de ancho (se le llama tako-ishi). El castillo fue incendiado en 1615 cuando la familia Toyotomi fue derrocada. Fue reconstruido, pero la torre principal (tenshukaku) fue destruida por el fuego en 1665 y la mayor parte de los edificios fueron reducidos a cenizas en 1868. La actual torre principal fue reconstruida en 1931 por la ciudad de Osaka, utilizando hormigón reforzado.

La piedra mayor del Castillo de Osaka, llamada tako-ishi, se encuentra en la Puerta Sakura-mon.
Los anales históricos cuentan que fue transportado desde Inujima por una cuadrilla del Dominio de Ikeda. (actual Prefectura de Okayama)
(Foto: Kobayashi Masanori)

 

Castillo de Okayama
(Prefectura de Okayama)

Torre principal del Castillo de Okayama, vista desde la orilla opuesta del Río Asahi-gawa.

Los cimientos fueron establecidos a mediados del siglo 12 y sobre ellos Ukita Hideie construyó un castillo en 1597. Ikeda Tadatsugu tomó control del castillo en 1603, permaneciendo como la residencia de la familia Ikeda durante más de 260 años. La torre principal fue reconstruida en 1966. El castillo cuenta con dos apodos, U-jo (Castillo del Cuervo) debido a sus paneles pintados en negro, y Kin’u-jo (Castillo del Cuervo Dorado) debido a sus tejas “shachihoko” (dragón-pez) doradas en el tejado de la torre principal. Durante el periodo Edo, se construyó un jardín paisajístico, llamado Koraku-en, al otro lado del Río Asahi-gawa, en el lado noreste del castillo. Tanto el castillo como el jardín se han convertido en dos de los lugares que el turista no se puede perder de la Prefectura de Okayama.

 

Mantenimiento de Castillos, una Manera Tradicional 1

Un Constructor de Muros de Piedra

Awata Junji del Gremio Ano-shu

Texto: Furui Asako   Fotos: Omori Hiroyuki

Rocas y grandes piedras apuntalan la torre principal del castillo y sostienen las altas rampas a lo largo de los fosos. El Gremio Ano-shu es famosa por este tipo de construcciones en piedra. Los canteros de la piedra ishiku, en el gremio, tienen su base en Ano-no-sato, en el distrito Sakamoto de la ciudad de Otsu, Prefectura de Shiga. A lo largo de los siglos, los trabajadores del gremio han erigido muchos muros de piedra, alguno de ellos en castillos tan famosos como el Castillo de Azuchi (cerca de Kioto), el Castillo de Himeji (cerca de Kobe) y el Castillo de Edo (Tokio central). Los estudiosos mantienen que han trabajado hasta con las grandes piedras redondas en algunas antiguas tumbas, ya desde el siglo 6. La asociación aparece por primera vez en los registros históricos de finales del periodo de los Estados Guerreros (finales de 1500). En la actualidad, la familia Awata de Sakamoto mantiene las antiguas tradiciones de los canteros. Awata Junji hace el puesto 14 en largo linaje de los canteros de esta familia.

Awata comenta, “Cuando se construye un muro, se debe escuchar a las piedras - ellas saben donde quieren estar. Esto es lo que siempre han dicho los canteros artesanos de Ano-shu. Si hacemos bien el trabajo, y seguimos sus consejos, nuestros muros nunca caerán, ni siquiera durante un terremoto o inundación.” Los muros de piedra construidos por los miembros del gremio se mantienen de pie incluso a pesar del Gran Terremoto de Hanshin, en 1995, que causó terribles daños a otras estructuras.
“Las personas viven varias décadas, pero un buen muro de piedra debe resistir siglo tras siglo. Por ello no podemos hacer un trabajo a medias.”
Awata tiene una agenda repleta de compromisos, reparando muros de piedra en todo Japón.

No hacemos diseños previos. Durante dos o tres días examinamos las piedras que recogemos. En ese tiempo, me hago una idea de cómo prepararlas y después comenzamos nuestro trabajo.” Awata Junji aprendió por tradición oral el tratamiento de las grandes piedras. El conocimiento ha pasado generación tras generación - él aprendió de su padre, fundamentalmente observándole.

 

Palacio Imperial (Tokio)

La residencia del Emperador está situada en el Tokio central, en los terrenos del antiguo Castillo de Edo. En 1547, Ota Dokan construyó en este lugar una fortaleza y se convirtió en la residencia oficial de Tokugawa Ieyasu, en 1590. Ieyasu amplió la fortaleza tras establecer su Shogunato en 1603, transformándola en un gran castillo. El Castillo de Edo era la residencia del Shogun y el centro del poder político en Japón, hasta la caída del Shogunato en 1868 durante la Restauración Meiji. El castillo y sus terrenos ocupaban un área del cerca de 1 millón de metros cuadrados, siendo uno de los castillos más grandes del mundo. Se convirtió en el palacio imperial cuando el Emperador Meiji se trasladó desde Kioto, tras la Restauración Meiji. Partes de los recintos principal, secundario y terciario del castillo se encuentran ahora abiertos al público y se han convertido en un lugar de esparcimiento para los habitantes de Tokio.

Este puente de piedra se encuentra cercano a la entrada principal del Palacio Imperial. El puente reemplazó un antiguo puente en 1887. En el fondo se puede contemplar el Observatorio Fushimi, del recinto occidental del castillo.

 

Castillo de Kanazawa (Prefectura de Ishikawa)

Este castillo fue construido en 1580 por Sakuma Morimasa y se convirtió en residencia de Maeda Toshiie en 1583. Permaneció en manos de la familia Maeda durante 14 generaciones. Kanazawa floreció como centro del Dominio de Kaga (ahora parte de la Prefectura de Ishikawa) durante 300 años. Las instalaciones del castillo fueron techadas con namari-gawara (planchas de madera cubiertas con láminas de plomo) por lo que podían resistir el peso de la copiosa nieve que cae aquí durante el invierno.
En 1579, se produjo un incendio y se perdió gran parte del castillo.
Otros incendios posteriores también hicieron su efecto y en la actualidad sólo podemos ver algunos muros del castillo y algunos edificios – la Puerta Ishikawa-mon en la antigua entrada trasera (
karamete-mon) y un largo almacén, llamado sanjikken-nagaya.

El flanco oriental del castillo de Kanazawa está protegido por un muro de piedra y la Puerta Ishikawa-mon.

 

 

Castillo de Inuyama (Prefectura de Aichi)

Construido en lo alto de una colina de 80 metros de altura, el castillo destaca como una bella imagen desde el Río Kiso-gawa, en su curso, bajo el acantilado del ala norte. Cuando el castillo fue desmantelado, para efectuar algunas reparaciones de alcance en 1965, los estudiosos coincidieron en que sus orígenes se encontraban en los comienzos del siglo 17. Fue ampliado en 1617, dándole la apariencia actual. La torre principal, de tres pisos, fue construida añadiendo una atalaya a un observatorio de dos pisos. Se dice que la torre principal cuenta con un diseño similar a otras anteriores. En este caso, se trata de una de las torres más antiguas que se mantienen en pie en Japón y ha sido designada como tesoro nacional. Este castillo también es famoso por otra razón — es el único castillo de Japón que es propiedad privada.

Torre principal del Castillo de Inuyama, visto desde el sur.

 

Castillo de Nakagusuku (Prefectura de Okinawa)

Este castillo formó parte de las defensas del antiguo Reino de Ryukyu, que pudo desarrollar su propia cultura debido a su localización entre Japón y China. El castillo fue terminado a mediados del siglo 15 por Gosamaru, un oficial que sirvió en los ejércitos del reino, y da al Océano Pacífico. Usted podrá admirar la puerta arqueada y los trabajos en piedra de sus muros. El castillo adquirió la calificación de Propiedad Cultural de la Humanidad por la UNESCO, en el año 2000, junto con el Castillo de Shuri y otros monumentos de Okinawa

 

Los muros suavemente curvados y una formidable puerta aún guardan el emplazamiento del Castillo de Nakagusuku.

Mantenimiento de Castillos, una Manera Tradicional 2

Un Maestro Yesero

Tabuchi Yasushi del Gremio Yamawaki-gumi

Texto: Sakagami Kyoko Fotos: Moritake Takashi

El Castillo de Himeji es verdaderamente bello, y sus muros de yeso blanco constituyen una de sus más extraordinarias características. La persona encargada de reparar la cubierta de yeso es Tabuchi Yasushi, un verdadero experto con 47 años de experiencia. Comenzó a aprender su oficio tan pronto como terminó el bachillerato y bajo la dirección del fallecido maestro yesero Yamawaki Toraji. Yamawaki participó en las extensas reparaciones del Castillo de Himeji, cuando se iniciaron en 1956.
Tabuchi dice al respecto, “Fue un maestro artesano en todo el sentido de la palabra. Una vez me dijo: Aprende el oficio observándome a mí y a los otros y quédate con lo que sabemos. La experiencia ha sido mi único maestro.”
Una de las técnicas que todo yesero de castillos debe aprender es la obtención de las justas proporciones al mezclar algas, cal y agua para hacer una masa que sea capaz de resistir mucho tiempo en los muros exteriores. Se tarda de 8 a 10 años el dominar esta técnica y grandes dosis de habilidad el aplicarla. “El truco reside en no dejarla demasiado esponjosa, pero tampoco rígida, de manera que dé una sensación de algo suave. Esta es la parte más difícil del trabajo.”
Los trabajos de reparación en el Castillo de Himeji comienzan cada año en septiembre y finalizan el siguiente marzo. Durante ese tiempo, sólo se pueden reparar algunos lugares, debido a lo meticuloso que debe ser el trabajo. Tabuchi asegura que hacen falta de 30 a 40 años para terminar completamente la reparación de un castillo. ‚Me encuentro en el séptimo cielo cuando contemplo el castillo desde la distancia,” nos comenta. Tiene derecho a sentirse orgulloso — el castillo ha merecido la calificación de Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, y él ayuda a mantenerlo perfecto.

Tabuchi Yasushi tiene 62 años, aunque no los aparenta — se encuentra en una excelente forma y sonríe abiertamente como un joven. “Quien quiera subirse a un alto andamio, debe mantenerse ágil,” nos dice con una risueña cara curtida.

 

El Castillo es su Afición

La gente que apoya la reconstrucción de un castillo local, o construye el castillo de sus sueños, o forma grupos turísticos para visitarlos, es gente que demuestra su amor por los castillos a su propia manera. Veamos algunos ejemplos del entusiasmo por los castillos en diferentes partes de Japón.

Texto: Fukushima Emi y Torikai Shin-ichi Fotos: Takeda Norihisa y Kono Toshihiko

Feliz Estancia para Todos en este Castillo del Hombre

Kani Tsuyoshi, Prefectura de Gifu

Con el fallecimiento del Emperador Showa en 1989, la Era Showa llegó a su fin en Japón y se inició la Era Heisei. En ese mismo año, Kani Tsuyoshi terminó de construir su “hogar castillo,” por lo que lo llamó Castillo de Heisei Kani. Su casa está situada en un terreno de 1.370 metros cuadrados, que constituyen casi en su totalidad el espacio del castillo – la torre principal tiene tres pisos, por encima del honmaru (recinto principal) y cuenta con un anexo que representa el ninomaru y sannomaru (recintos secundario y terciario, respectivamente). En lo alto de la torre principal ha colocado dos tejas “shachihoko” decorativas, que brillan con la luz dorada, trayéndonos a la memoria un castillo japonés real.
Kani perdió a sus padres cuando era muy joven. Durante los duros años que sucedieron, su sueño fue el convertirse en señor de su propio castillo, al efecto de un señor feudal que poseía el único castillo existente en su provincia. El sueño de Kani se hizo realidad cuando llegó a los 40, tras hacer dinero con un negocio de gravilla.
Su deseo fue que la comunidad pudiera usar su castillo para diferentes propósitos, por lo que diseñó el primer piso de la torre principal con una sala única. La sala tiene una dimensión de 40 esteras gruesas (
tatamis), suficientemente amplia como para que las gentes de su localidad pudieran mantener reuniones y fiestas. El segundo piso se convirtió en un recinto para karaoke, para que todo el mundo se pudiera divertir. “Lo he pensado como una especie de centro comunitario,” nos dice sonriendo.
Los hijos de Kani han crecido y se han independizado, por lo que ahora vive solo en este espacioso “castillo.”

Carpas de colores se deslizan suavemente por el profundo estanque situado en el jardín frontal del castillo de Heisei Kani. El señor Kani se muestra muy orgulloso de ellas.

 

Una sala de karaoke totalmente equipada en el “castillo.” Cuenta con una alfombra roja, espejo, escenario....

 

Un Portal sobre Castillos Dirigido con Ilusión

Oka Yasuyuki, Prefectura de Hyogo

O-shiro meguri FAN es un portal de Internet de aficionados a la historia y castillos japoneses, complementado con fotografías. El nombre del portal significa “Para la gente que gusta de visitar castillos.” Esta página fue lanzada por Oka Yasuyuki – por supuesto, su afición es el visitar castillos.
“El portal cuenta con 18.000 visitas al mes. La mayoría de los lectores viven en Japón, pero también contamos con visitantes de Estados Unidos, diferentes países de Asia y del resto del mundo.”
La página de Oka muestra alrededor de 300 castillos. Escribe sobre lo que sintió en alguno de ellos y cuando los lectores le envían comentarios sobre los castillos que han visitado, él los muestra en sus páginas. “Comencé a visitar castillos después que leí algunas novelas sobre los tiempos feudales. Es fantástico recordar aquellos viejos tiempos e intentar comprender cómo la topografía influyó en sus diseños.”
El club de aficionados cuenta con 460 miembros, que comparten información a través de correo electrónico. Se intercambian preguntas sobre castillos y organizan visitas y actividades para los amantes de este tipo de construcciones.

Para acceder a O-shiro meguri FAN : http://www.shirofan.com/(Resumen disponible en inglés).

Oka Yasuyuki en el Castillo de Osaka. Nos dice que le gusta éste y otros castillos porque la gente puede relajarse y entretenerse en ellos.

 

Un Castillo Hecho de Cosas Desechadas por la Gente

Isono Ken-ichi, Prefectura de Osaka

La Peluquería Isono es llamada el Castillo de Kosaka. Esta peluquería obtiene su nombre por el distrito local de Shimo-Kosaka-Machi, en la Ciudad de Higashi Osaka. Encima de la peluquería se exhibe una miniatura de una torre principal de cinco pisos de un castillo.
“La torre cuenta con tres metros de altura y está hecha de productos reciclados de desechos, por lo que me salió gratis,” nos comenta el peluquero, Isono Ken-ichi. Comenzó a construir su “castillo” hace 20 años.
Todo comenzó cuando decidió erigir una torreta en su cobertizo para decorarlo. Siempre le había gustado la arquitectura tradicional japonesa, “Por ello pensé que también podría construir la torre principal de un castillo,” nos dice. Diseñó algunos bocetos, reunió algunos materiales que encontraba tirados y comenzó a construirla, aprovechando sus momentos de ocio.
Llegó un momento en que estaba tan orgulloso de su proyecto que decidió también decorarlo por dentro. Por ello diseñó dibujos en puertas corredizas
fusuma, para la habitación del primer piso, y posteriormente dedicó la parte más alta de la torre a una sala de té, completada con paneles de papel dorado. El jardín miniatura (escasos 3,3 metros cuadrados) cuenta con una diminuta cascada que terminó justo el año pasado. ¿Y el coste total de la construcción? Pues sólo alcanzó los 50.000 yenes. El trabajo continúa – la cabeza de Isono está llena de ideas para su castillo.

La sala de té, de 6 tatamis (aproximadamente 10 metros cuadrados) es utilizada sólo para la ceremonia hatsu-gama del té en los días de Año Nuevo.

 

Isono Ken-ichi es un experto peluquero con 40 años de experiencia. Sus habilidosas manos le fueron muy útiles cuando decidió construir él mismo el Castillo de Kosaka.

El Orgullo de Toda una Población Detrás de la Torre de Madera Recientemente Reconstruida

Castillo de Kakegawa, Prefectura de Shizuoka

La torre principal del Castillo de Kakegawa fue reconstruida en 1993, para el orgullo de sus residentes locales. Y tienen derecho a sentirse orgullosos — ellos donaron más de la mitad del coste de la reconstrucción, que alcanzó la cifra de 1.100 millones de yenes.
El proyecto fue lanzado por Shiraki Hanae, una mujer que donó 500 millones de yenes a la ciudad, asegurando que su deseo era que el dinero fuera usado en bien de la población de Kakegawa.
La torre principal original fue construida durante el periodo Azuchi-Momoyama (1568-1600) y se malogró de forma severa durante el terremoto de 1854. Una vez que los dominios feudales quedaron abolidos por el nuevo gobierno, en 1871, la torre fue derruida.
Tras la Segunda Guerra Mundial, creció el consenso entorno a la idea de reconstruir la torre. La ciudad vio en la donación de Shiraki una gran ocasión para llevarlo a cabo y solicitó a los residentes la donación del dinero restante. Así se hizo y se recaudó un total de 215 millones de yenes.
La torre principal reconstruida se encuentra abierta en la actualidad, mantenida por guías y administradores de forma voluntaria.

Voluntarios locales guardan el Castillo de Kakegawa. La mayoría está en sus 60.

 

La torre principal reconstruida está hecha de madera, al igual que en los tiempos antiguos. En su interior se utilizaron maderas de árboles hiba. Estos árboles crecen en la Prefectura de Aomori y cuentan con más de 300 años.

 

Ambiente Feudal para Ciudades Modernas

Si se decide a dar una vuelta por las calles de Japón, hay muchas posibilidades de que se tope con un “Castillo” en el sitio más inesperado. A primera vista, le parecerá de verdad, pero es probable que no se trate más que de una cabina telefónica con su techo a modo de castillo. Sea como fuere, le resultará interesante y puede que hasta le haga sonreír. En las siguientes páginas, le mostraremos cómo estas estructuras pueden hacer la vida más divertida.

Texto: Torikai Shin-ichi y Sanada Kuniko Fotos: Sugawara Chiyoshi y Kono Toshihiko

Regalos de Aspecto Antiguo en Venta en una Ciudadela

El “Castillo de Morihachi” se encuentra en Narihira, la zona este de un bullicioso distrito de Tokio llamado Asakusa. En realidad, el nombre verdadero de este “castillo” es O-shiro no Morihachi. Se encuentra allí, a la vista de todos, en un área poblada por multitud de casas y tiendas próximas las unas a las otras. El piso principal está dedicado a una tienda que vende pequeños pasteles tradicionales. La tienda se llama Morihachi y fue establecida en 1933.
El anterior dueño tuvo la idea del “castillo” tras construir una puerta utilizando el diseño de una puerta de castillo verdadera. Si había ido tan lejos, ¿Por qué no continuar? En 1981, la tienda terminó pareciéndose a la torre principal de un castillo japonés. Su interior cuenta con tres pisos, para tienda y residencia. Preguntamos a su actual propietario, Mori Yaichi, sobre los retos que supuso su construcción.
“Mi padre visitó diferentes partes del país observando los castillos, después decidió construir algo que hiciera realidad sus fantasías. Le pidió a un arquitecto local que se lo diseñara y a partir de ahí se hicieron multitud de pruebas. El tejado fue la parte más complicada y mi padre terminó solicitando el consejo de un carpintero tradicional, que había trabajado en la reconstrucción del tejado del Castillo de Nagoya.”
También se presentaron otros problemas. Por ejemplo, deseaban instalar una red de barras en las ventanas, al igual que en los castillos de verdad, pero de acuerdo con la Ley Japonesa de Servicios Contra Incendios, sólo se permitía la colocación de las barras cuando fueran añadidas más puertas de emergencia. Una cosa inesperada siguió a otra y los costes de construcción resultaron mucho más altos que los planeados, que en su origen eran de 150 millones de yenes. Así mismo, surgieron nuevas y espectaculares ideas, como grandes murales en el techo de la tienda. Parece que no es fácil hacer realidad un sueño.
 

(1) Ciertamente, la tienda Morihachi es impresionante. Cualquiera
que pase siente deseos de mirar.
(2) Pasteles
manju con una figura grabada de castillo.
(3) Mori Yaichi en su tienda. El techo está bellamente decorado.

Comer como un Señor Feudal en su Castillo

El “Castillo de Toyota” fue construido en 1997 en la ciudad de Toyota, Prefectura de Aichi. Está hecho con hormigón reforzado, cuenta con cuatro niveles hacia el exterior y cinco en el interior, y está erigido en las proximidades de una autopista nacional. En realidad, se trata de la sucursal de Toyota de Sapporo Kani Honke, una cadena nacional de restaurantes que sirven cangrejo. La torre principal tiene una altura de 23 metros y al igual que en un verdadero castillo cuenta con dos tejas doradas “shachihoko” decorativas en el tejado.
La ciudad de Toyota es conocida en todo el mundo por ser la sede del fabricante de automóviles. La ciudad siempre tuvo un castillo, propiedad de la familia Matsudaira, los antepasados de Tokugawa Ieyasu, fundador del Shogunato Tokugawa en Edo (actual Tokio) a comienzos del siglo 17. Esa es la razón por la que al restaurante se le dio forma de castillo.
Los platos que contienen abundancia de cangrejo son considerados a menudo mucho más exquisitos que otros de la cocina tradicional japonesa. Servido en un castillo, sin duda el cangrejo se adaptaría al paladar de un señor feudal.

Si no tuviera ningún reclamador externo, usted llegaría a pensar que el Castillo de Toyota es verdadero.

 

Renovación Urbana para una Antigua Ciudad Castillo

Odawara, Prefectura de Kanagawa

Cualquier ciudad que posea un castillo cuenta con una gran ventaja desde el punto de vista turístico. Las cercanías de un viejo castillo pueden hacerse aún más atractivas, por ejemplo conservando y recuperando las antiguas casas de samurais y las tiendas. No pocas ciudades japonesas han realizado estos cambios para aumentar su atractivo como lugar de castillo.
La ciudad de Odawara, cerca de Tokio es un ejemplo. Fue la sede de la familia Hojo, que controló la región de Kanto durante el periodo de los Estados Guerreros (alrededor del siglo 16). Más tarde, Odawara floreció en el periodo Edo como ciudad castillo y punto estratégico en la antigua Ruta de Tokaido, que unía Kioto y Edo (actual Tokio). El Departamento de Planificación Urbana de la ciudad deseaba reconstruir el ambiente de una ciudad castillo, por lo que hace cinco años comenzó a promocionar la apariencia de “los viejos tiempos” en los edificios de algunas zonas designadas de la ciudad. La ciudad trabaja en colaboración con comerciantes y corporaciones para dar ese aspecto de castillo en los teléfonos públicos, paradas de autobús y otros servicios en gran parte de la antigua Ruta de Tokaido (ahora Autopista Nacional No. 1) y conservar la apariencia de edificios antiguos.
El objetivo de estas mejoras es incentivar el orgullo ciudadano y hacer de Odawara un lugar más atractivo si cabe de cara al turismo

 

Derecha: Entrada principal de la Escuela Elemental Sannomaru, edificada sobre las ruinas del recinto terciario del Castillo de Odawara.
Izquierda: Se ha tenido mucho cuidado en el diseño del edificio escolar, e incluso en la construcción del pequeño “foso,” en el exterior del muro bajo

Una parada de autobús techada en tejas de arcilla, para simular el aspecto de una antigua ciudad castillo.

 

Regalos en venta en una tienda del Castillo de Odawara:
(1) ornamento con termómetro;
(2) baraja con dibujos de castillos;
(3) maqueta de castillo;
(4) llaveros y colgantes para teléfonos móviles con motivos de castillos.

Arriba: ¿Cabina de teléfonos de tiempos feudales? Superior derecha: Entrada principal de la sucursal del Banco Suruga en la antigua Ruta de Tokaido.
Inferior Derecha: Esta tienda, llamada Uiro, vende pasteles con formas antiguas. Es la sede de la tienda y fue hecha para que pareciera un castillo. El estilo
yatsemune-zukuri de construcción tiene un diseño robusto, con muchas zonas anguladas.

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