Cultura Marcial

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El Color de la Música Tradicional Japonesa

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El Color de la Música Tradicional Japonesa

Durante siglos, los instrumentos musicales han cantado al espíritu de Japón y mecido los corazones de los japoneses.
Los instrumentos de viento japoneses tienen una historia de más de 1.000 años, mientras que los de cuerda fueron introducidos en el país tan sólo en el siglo 18. Ellos han ayudado a crear el color de la música japonesa, evolucionando al tiempo que las artes representativas tradicionales.

Texto: Kamisango Yuko (Profesor honorario de la Universidad Nacional de Tokio de Bellas Artes y Música)
Fotos, cortesía de (1) Universidad Nacional de Tokio de Bellas Artes y Música (2) Biblioteca Haga (3) Fundación Memorial Shimonaka

shamisen

Shamisen y púa
Las tres cuerdas son rasgueadas con una púa grande. Se utiliza en el
Kabuki , bunraku y otras artes de actuación. Longitud: cerca de 100 cm (Foto: Sugawara Chiyoshi)

A menos que usted conozca muy bien la música tradicional japonesa, llegaría a pensar que cada pieza suena exactamente igual que las otras. Esto es especialmente así, cuando los intérpretes, vestidos con ropas tradicionales, tocan instrumentos como el shamisen y el sakuhachi. Sin embargo, en la realidad los expertos clasifican la música tradicional japonesa en 50 o incluso 80 estilos diferentes.

Sólo un puñado de géneros son puramente instrumentales la gran mayoría son canciones con acompañamiento instrumental. Toda la música vocal cuenta con una sola línea melódica, incluso cuando hay más de un cantante. Así mismo, la mayoría de las canciones es acompañada por un solo tipo de instrumento.

La música tradicional japonesa se clasifica de acuerdo con la articulación del cantante, el tipo de instrumento y el timbre (color tonal) de la voz y el instrumento. Por ejemplo, gidayu-bushi, bunraku narrativo, tokiwazu-bushi, canciones Kabuki, y naga-uta, canciones líricas, son todas interpretadas con el acompañamiento del shamisen y, sin embargo, las ordenamos en diferentes géneros cuando los timbres de voz o el instrumento son diferentes. En otras palabras, cada género cuenta con su propio timbre vocal e instrumental.

Partitura para shamisen y parte vocal, procedente de una obra titulada Genkyoku Taishinsho, 1828. (Propiedad de los Archivos de Música de Japón, Ueno Gakuen)

 

Aún así, existen pocas diferencias en cuanto al timbre entre un género y otro. Esto es verdad tanto para la voz como para los instrumentos. No obstante, los músicos consideran importante esas ligeras diferencias, y se aseguran que los timbres no se mezclen o se fusionen entre ellos. Esta es una de las razones por las que los géneros han sido clasificados con detalle. Esta preocupación por las sutiles diferencias de timbre es fuertemente subrayada en la forma de los instrumentos y en el estilo de interpretación.

Los instrumentos de la música tradicional japonesa, como los instrumentos de otros países, pueden ser ampliamente agrupados en tres categorías: percusión, viento y cuerda.

El timbal, kotsuzumi, es un pequeño instrumento de percusión. La mayoría de los tambores japoneses son tocados con dos baquetas, pero en el caso del kotsuzumi se hace con los dedos. Para mantener el timbre de una manera exacta, los percusionistas escuchan cuidadosamente el sonido y ajustan la tensión de las cuerdas que aprietan la badana al barril. A veces, incluso soplan la badana para intentar mantener la humedad necesaria para obtener un determinado tono.

El shino-bue, flauta de bambú, es uno de los instrumentos de viento. Cuando acompaña a un cantante en una obra de Kabuki, el flautista elige entre 12 variedades de este instrumento para conseguir el registro deseado (espectro musical). En los festivales locales, se utilizan por esa razón 2 ó 3 shino-bue. Estos ejemplos, muestran las dificultades que encuentran los músicos para producir el timbre adecuado para cada música.

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La Mística de los Castillos Japoneses

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La Mística de los Castillos Japoneses

Cualquier persona que visite Japón, se dará cuenta enseguida que los japoneses sienten un amor especial por los castillos. Antiguos castillos se esparcen de norte a sur a lo largo del archipiélago. También existen modernas imitaciones en muchos lugares concurridos del país, como pastelerías, por ejemplo. Esta edición está dedicada a la afición de los japoneses por los castillos.

Fotos cortesía: 6=Ayuntamiento de Matsumoto; 14=Ayuntamiento de Himeji; 2 23 24=  Departamento de Fotografía de Heibonsha

24 de los mejores Castillos en Japón

 

(1) Fortaleza de Goryokaku

(2) Castillo de Hirosaki

(3) Castillo de Aizu Wakamatsu

(4) Castillo de Edo

(5) Castillo de Ueda

(6) Castillo de Matsumoto

(7) Castillo de Nagoya

(8) Castillo de Inuyama

(9) Castillo de Kanazawa

(10) Castillo de Maruoka

(11) Castillo de Iga Ueno

(12) Castillo de Hikone

(13) Castillo de Osaka

(14) Castillo de Himeji

castillos map

(15) Castillo de Okayama

(16) Castillo de Bitchu Matsuyama

(17) Castillo de Matsue

(18) Castillo de Fukuyama

(19) Castillo de Iyo Matsuyama

(20) Castillo de Uwajima

(21) Castillo de Kochi

(22) Castillo de Marugame

(23) Castillo de Kumamoto

(24) Castillo de Nakagusuku

Constructores y Admiradores de Castillos

Existen muchos castillos en la mayor parte de Japón y tanto los admiradores de la historia como los turistas los vienen visitando año tras año. ¿Qué es lo que anima a la gente a visitar estas construcciones defensivas, hechas hace cientos de años? En este artículo echaremos una ojeada a la historia de los castillos japoneses y hablaremos del atractivo que siguen manteniendo hoy en día.

Texto: Owada Tetsuo profesor de la Universidad de Shizuoka

Cimientos de la torre principal del Castillo de Edo, situados en los terrenos del Palacio Imperial. La torre principal fue incendiada en 1657 y nunca fue reconstruida. (Foto de Ito Chiharu)

Los Castillos: Historia y Belleza

Siglo tras siglo, los pueblos han construido castillos para protegerse de sus enemigos allende sus fronteras. En el Japón prehistórico, la gente protegía sus asentamientos con fosos y montículos, lo que constituía, a su manera, extraordinarias fortalezas. Una vez establecidos los gobiernos, basados en códigos jurídicos (de finales del siglo 7 al 10) el propio estado erigió un gran número de construcciones defensivas nacionales. Entre ellas, se incluye Taga-jo, un puesto militar cuyo propósito era facilitar las incursiones en la norteña Honshu, y Mizuki-jo e Ito-jo, construidas en Kyushu para protegerse de los posibles ataques procedentes de la China Tang o del Reino de Silla, en Corea. Se pueden considerar también estas defensas como verdaderos castillos.
Durante la Edad Media y en los tiempos de los samurai, los castillos adquirieron en Japón una mayor importancia y se construyeron más grandes y en mayor número. En el periodo de los Estados Guerreros (de mitad de 1400 hasta la segunda mitad de 1500), cada señor local construyó un castillo en su territorio. Estas bases militares eran difíciles de atacar y fáciles de defender, y los señores los utilizaron para controlar sus dominios. Durante el periodo Edo, dos magníficos castillos se convirtieron en construcciones prototipo de esos tiempos: El Castillo de Azuchi (construido por Oda Nobunaga, 1534-1582) y el Castillo de Osaka (construido por Toyotomi Hideyoshi, 1536-1598).
El periodo que va de 1568 a 1603, cuando el país contaba con la influencia de Oda Nobunaga y Toyotomi Hideyoshi, es llamando a menudo la era Shokuho. Los historiadores lo denominan el periodo Azuchi-Momoyama, recogiendo los nombres del castillo residencial de Nobunaga en Azuchi y el castillo de Hideyoshi en Fushimi Momoyama. Ambos castillos estaban cerca de Kioto y ambos contaban con un extraordinario diseño que ayudó a definir la arquitectura de los castillos.
Los castillos construidos durante este tiempo y en el periodo Edo, generalmente poseían torres de varios pisos (
tenshukaku). En un principio, las torres eran puestos de observatorio militares para utilizar en las batallas, pero más tarde se convirtieron en símbolos importantes que indicaban el prestigio del señor del castillo. Es por ello que tanto el interior como el exterior eran diseñados y decorados de una forma muy elaborada.
Los muros exteriores de las torres eran cubiertas con yeso para protegerlas del fuego. El yeso servía también para otros propósitos, creando un contraste bello e intrigante con las tejas oscuras de los tejados y las negras maderas de los muros.
Los muros contaban con pequeños orificios, que podían ser redondos, triangulares, cuadrados o rectangulares. Estos orificios eran utilizados para tareas defensivas, como la utilización de mosquetes. Además de otorgar características defensivas, servían de propósito ornamental en la estructura.

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Vida y Cultura en Japón

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Vida y Cultura en Japón - Una Guía Mes por Mes

Un entorno natural extraordinariamente variado, con cambios estacionales sutiles - cada estación en Japón es celebrada mediante actos especiales, además de festivales y costumbres que hunden sus raíces en un distante pasado. Algunos elementos y tradiciones culturales han venido de otros países y forman ya parte de la vida cotidiana japonesa. Para tener una amplia visión del presente y el pasado de Japón sólo tiene que ojear el calendario cultural japonés.

Texto: Torikai Shin-ichi, Sanada Kuniko, Sakata Shuji, Ogata Ritsuo y Wada Yasunari 


La naturaleza nos muestra sus cuatro caras.
Superior derecha: Las flores de la familia de las mostazas surgen por todo el país a comienzos de la primavera. Esta foto fue tomada en la Isla de Awaji, Prefectura de Hyogo.
Superior izquierda: Las nubes subrayan sobre el mar el cielo azul del verano, en la Prefectura de Nagasaki.
Inferior izquierda: Las hojas otoñales en Arashiyama, Kioto.
Inferior derecha: Cuando llega el invierno el Monte Fuji se viste de nieve. Esta foto fue tomada desde la vertiente de la Prefectura de Yamanashi. (Foto cortesía de Tankei y JTB Photo)

Primeras impresiones

Observando el cambio estacional
 Uno de los placeres sencillos de la vida

Texto: Kuroda Momoko, poeta de haiku  Foto cortesía de Kono Toshihiko y JTB Photo

Hay algo mágico en la contemplación del cambio en las estaciones, especialmente en cuanto que cada una muestra una cara particular de la naturaleza. Y se demuestra una especial alegría al darles la bienvenida con celebraciones tradicionales y cambios en la forma de vivir. La gran variedad del archipiélago japonés favorece el que las gentes del norte, por ejemplo en el distrito Konsen Genya de Hokkaido, contemplen unas estaciones muy diferentes a las de las islas subtropicales de Yaeyama. Sin embargo las actitudes y costumbres muestran que la mayoría del pueblo japonés comparte el mismo sentimiento ante los cambios de la naturaleza.

 El florecimiento de los cerezos anuncia la primavera

Los cerezos florecen en primavera y estos crecen en gran parte del país. Algunos cuentan con más de mil años de edad y otros apenas tienen la edad suficiente para florecer. Sus flores son llamadas simplemente hana, que significa flor - parece que no hay necesidad de decir de qué tipo de flor se trata, lo que demuestra hasta qué punto los japoneses aman el cerezo y consideran sus flores como propias. A lo largo del archipiélago los corazones laten más deprisa cuando comienzan a surgir sus pequeños brotes. La espera se hace interminable. ¡Qué placer ante los primeros florecimientos! Existen dos palabras para describir ese momento: hatsu-hana (primera flor) y hatsu-zakura (primer florecimiento del cerezo). Muy pronto, cerca de la quinta parte de los brotes se abren (nibu-zaki), después las tres décimas partes (sanbu-zaki). Cuando el florecimiento llega a su plenitud las familias, amigos y compañeros se aprestan para celebrar reuniones bajo sus ramas. Cada uno aporta algo para la fiesta. Siglo tras siglo, las cajas de comida especiales para las fiestas del florecimiento se han venido llamando hana-mi bento, y el licor hana-mi zaké.
Las féminas escudriñan cuidadosamente sus armarios antes de decidir cómo irán vestidas a las fiestas del florecimiento. La ropa tradicional probablemente sea algo pasado para estas ocasiones, pero la tradición de vestirse con especial cuidado sigue manteniéndose viva. La ropa adquiere un nombre particular en estas ocasiones -
hana-goromo. El ir a ver el florecimiento de los cerezos recibe el nombre de sakura-gari o hana-gari, palabras que indican la emoción del momento, ya que gari significa “perseguir”.

Existen diferentes maneras de gozar del florecimiento y son muchas las palabras de sonido placentero que nos recuerdan los momentos de admiración en su contemplación a lo largo del día. El amanecer se refleja de forma maravillosa en sus pétalos, dándonos el asa-zakura (flores matutinas). Los primeros comienzos del atardecer recrean un escenario particular, yu-zakura (flor de tarde) y, finalmente, la flor nocturna, yo-zakura, con yugen (apacible misterio). Para iluminar la belleza de las flores envueltas en oscuridad se encienden pequeñas hogueras en las cercanías de los árboles, hana kagari, permitiendo gozar de otro momento mágico de la naturaleza.

Combatir los rigores del verano y gozar el colorido del otoño a la manera tradicional.

Llegan los días cálidos y húmedos del verano, pero existen diferentes maneras tradicionales de recrear una atmósfera confortable: el tintineo de las campanillas furin meciéndose con la brisa; peces de colores sumergidos en un bol de cristal, y aguas regadas sobre el suelo del jardín y el piso del balcón. Las plantas y árboles de jardín prosperan con el calor, pero se puede combatir mediante sabias y antiguas costumbres. Los yukata de algodón, sin forro, son más frescos que sus más pesados primos, kimono. Los pies desnudos en las sandalias de madera, geta, alegran el ambiente con sus sonidos secos. En las zonas rurales contemplar y hacernos alguna vez con una luciérnaga son otros dos medios tradicionales de ayudarnos a olvidar el calor de las noches de junio.

Las furin son colgadas de las ventanas o las puertas para captar la brisa en el verano, produciendo un sonido característico que nos hace sentir un poco más frescos.

 

A mediados del verano, los cielos nocturnos se ven iluminados por los multicolores de los fuegos artificiales. La tradición de los fuegos proviene del periodo Edo (1603-1867) y en la actualidad se pueden gozar en las ciudades, pueblos y localidades de todo el país, con distintas variedades en cada lugar para competir. Estos actos concentran a grandes multitudes - vecinos, antiguos residentes de la localidad que regresan por vacaciones y turistas.

El archipiélago se ve decorado con cascadas, algunas majestuosas, otras insinuantes. Las Cascadas Kegon, en Nikko, y las Cascadas Nachi, en Wakayama, son quizás lo más representativo de los muchos lugares en los que los saltos de agua nos invitan a refrescarnos y recuperar energía. Las casas de té y las posadas tradicionales con sus vistas a los saltos nos ofrecen un descanso en nuestra rutina cotidiana.

Cerca está ya el otoño, otro momento para pensar en salir al campo y gozar de la naturaleza. Es el tiempo de celebrar los tonos rojizos y amarillentos de los arces y otras variedades de árboles. Ya no son las flores del cerezo, pero el sentimiento de espera es similar hasta que las colinas y los valles se ven poblados del colorido estacional. Los antiguos e históricos templos, así como los monasterios son los lugares preferidos por los viajeros al encuentro de ese momento especial cerca de antiguas estatuas budistas o encantadoras ilustraciones.

Las noches de otoño nos proporcionan el momento ideal para contemplar la luna y celebrar fiestas, o escuchar la gran variedad de cantos de insectos como el grillo, matsu-mushi y el suzu-mushi. Los aficionados guardan los suzu-mushi en pequeñas jaulas en casa, para poder gozar por la noche de uno de los más bellos sonidos de la naturaleza. 

Jardín Kenrokuen en Kanazawa, Prefectura de Ishikawa.
Superior izquierda de la foto: Trabajo con cuerdas
yuki-zuri para proteger el pino y sus ramas de las fuertes nevadas. Este área es conocida por su enorme volumen de nieve. Las cuerdas tensadas aportan un elemento característico al jardín tradicional, haciéndolo incluso aún más bello.

Sensaciones de temporada para el simple esparcimiento

No falta mucho para que los vientos del invierno preparen su llegada. Cada año da la sensación de que cae menos nieve, pero en las zonas norteñas del archipiélago y en áreas frente al Mar de Japón sigue cayendo suficiente como para proteger a algunos árboles de jardín de las futuras nevadas. Los trabajos con cuerda, yuki-zuri, sobre las copas de los pinos ayudan a prevenir su caída por el peso de la nieve, así como de que se quiebren sus ramas, al tiempo que conforman bellas formas artísticas. Un buen ejemplo de ello es el yuki-zuri en Kanazawa, donde las nevadas son copiosas. Hay pequeños barcos para gozar de una experiencia diferente con la nieve. Otro de los placeres de la época es el yuki-mi zaké (saké para contemplar la nieve). Las casas antiguas tienen shoji (puertas de corredera cubiertas de papel), pero el papel nos impide ver el exterior. Por ello, se suele poner cristal sustituyendo la parte inferior del shoji, aunque dejándolo cubierto - Cuando se desea ver el jardín y la nieve se descubre parcialmente el shoji del cristal. Este tipo de shoji recibe el nombre de yuki-mi shoji.

El estilo de vida japonés ha cambiado con los tiempos, pero en el fondo permanece la fuente de tradiciones y conocimientos que facilitan el gozo ante el cambio de las estaciones. Sakura- gari, yuki-mi shoji y muchas otras palabras que expresan la naturaleza en transición son palabras estacionales llamadas kigo.* Estas palabras se añaden a la riqueza de la lengua japonesa y dado que no son susceptibles de derechos de autor todos pueden utilizarlas en su escritura. A lo largo de los siglos las palabras kigo han sido utilizadas, pulidas y refinadas y aún en la actualidad poseen un encanto poético que añade color a nuestras vidas. Los libros de consulta, llamados saijiki, contienen una colección de estas palabras, catalogadas bajo diferentes clasificaciones, como la estación del año, astronomía, geografía, vida cotidiana, acontecimientos culturales, animales y plantas. A los poetas les gusta pensar que los saijiki son en realidad guías hacia la sensibilidad y el sentimiento del pueblo japonés. Desde cualquier punto de vista, aprender nuevas kigo le proporcionará una visión instantánea del modo de vida tradicional japonés.

* Las kigo son palabras estacionales utilizadas en la poesía haiku, así como en otras formas literarias, para crear imágenes y expresar emociones hacia cualquiera de las estaciones del año. Una kigo puede referirse a un fenómeno natural, el clima, un animal, una planta o alguna tradición, comida o bebida para una estación o mes determinado.



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Fuente: Nipponia – Editado por Cultura Marcial

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